Traer a Daniela al Beso de Luna no ha
sido fácil, pero ha valido la pena. Si estuviese en mi mano la invitaría a quedarse
aquí, acunada por el rumor de las olas, protegida por las palmeras y los
jazmines, arropada por el fuego de los velones. Contempla el Beso de Luna con
embeleso. Sé por el brillo de su mirada que este lugar la abraza, estimula sus
sentidos, la obliga a soñar.
He elegido para las dos un vino tinto con
cuerpo y alma. Un caldo que seduce al paladar, relaja la mente y suelta la palabra.
—Está muy bueno —dice en voz baja,
relamiéndose con timidez el labio superior.
La observo esperando que se atreva a
levantar el rostro y clavarme ese par de flechas que son sus ojos color
avellana. Al fin lo hace y un amago de sonrisa se asoma. Se le ve serena.
—Háblame de Victoria.
La simple mención de ese nombre pinta un
ligero matiz rojizo en sus mejillas. Vuelve a tomar su copa y da un pequeño
sorbo, como para coger fuerzas.
—¿Qué quieres que te cuente?
—Qué te llamó la atención la primera vez
que la viste.
—Su mirada —contesta sin dudar.
Aguardo unos segundos. Sé que va a
continuar, ya no puede permitirse no hacerlo.
—Tenía una mezcla de asombro y cachorro
perdido. Al principio no pude entender la causa. Luego…
—Te lo contó.
—Sí.
Volvió a encerrarse en sí misma un instante,
pero yo había abierto el cofre de los recuerdos y éstos sobrevolaban nuestras
cabezas con ánimo de cobrar vida.
—Esos preciosos ojos pardos se asombraban
de todo, lo amaban todo y mostraban una determinación irresistible.
—Imagino que tú habrás conocido muchos
más matices en ellos…
Daniela agarró su copa con fuerza y esta
vez dio un buen trago.
—Todos. Los he visto todos: el miedo, el
dolor, el deseo, la pasión, el amor, la rabia, la impotencia…y ante todo, la
verdad. Victoria me entregó su verdad para que yo hiciera con ella lo que
quisiera.
—Y lo hiciste.
—Lo hice.
—Fuiste muy valiente.
—No había tiempo para pensar demasiado.
—¿Te arrepientes?
Su expresión es tan brillante, tan intensa,
que paraliza el habla.
Mis noches en el Ideal Room guarda celosamente su respuesta.
4 comentarios:
¿Ya estamos con la Ley Seca? El vino no es alcohol. Es alimento.
Disfruta, deportista.
Siento decirte que aquí solo veo cuadritos negros en lugar de tus emoticonos :(
Cuando leas Mis noches en el Ideal Room comprobarás por ti misma que las chicas no solo beben cosas variadas, también comen, aunque no demasiado, y hacen alguna que otra cosa bastante interesante.
Un abrazo.
vale, MIla, vamos al grano... Sabes el tiempo que hace que estamos esperando "Mis noches en el Ideal Room" si, lo sé, no es lo mismo beber una copa de vino que escribir una novela... que lleva su tiempo... que hay que hacer lecturas, correcciones, pruebas, galeradas, portadas... pero, el verano ya ha pasado ¿te vas a poner a ello? sin acritud y con mis mejores deseos ;)
Jajajaja...os quiero. El manuscrito lo tiene la editorial. Si deciden que les gusta os avisaré de la fecha probable de publicación. Ahora, para vuestra información, estoy escribiendo otro (tampoco pertenece a la serie) y lo tengo bastante adelantado ;)
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