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jueves, 3 de febrero de 2011

Nuestras chicas dan las gracias a Barcelona

Definitivamente nuestras chicas y yo lo pasamos en grande. Barcelona y las amigas catalanas nos acogieron con los brazos abiertos y el corazón de par en par. Gracias. —Os veo contentas —digo sonriendo al contemplar los rostros que me observan desde nuestro rincón de invierno en el Beso de Luna. —Contentas y agotadas. ¡Vaya marcha hay en Barcelona! —señala Patricia estirando las piernas interminables desde su asiento. Sara sonreía asintiendo con la cabeza. —Reconozco que nuestro ritmo fue un poco frenético, sobre todo para nuestros cuerpos no demasiado acostumbrados a tanto via crucis. Porque la capital catalana no solo aglutina el mejor ambiente cultural, sino también un ocio muy variopinto. Hay de todo y bueno. —La verdad es que después del encuentro participativo en la librería Bertrand, no podía haber mejor colofón que la cena multitudinaria con nuestras amigas y la copita posterior en el Axel…—añade Mel. —Todo fantástico. Y debemos agradecer las frecuentes e interesantes intervenciones de l@s asistentes a la presentación de No voy a disculparme y Tras la pared. Se creó un clima relajado y divertido—apuntó María. —Fue un auténtico placer conocer a todas esas personas en vivo y en directo después de tantos contactos virtuales. Desde luego nuestras amigas catalanas fueron muy generosas en sus preguntas y consiguieron que todo fluyera… —digo con una sonrisa de satisfacción. —También tienes que reconocer que estabas flanqueada por dos personajes que lo hicieron de lujo —afirma Mel. —Pues sí, realmente fui muy afortunada de tener a mi lado a Ana Satchi y Mª José Garrido. Con ellas era muy difícil que algo fallara. —Y no te quejarás, que a parte de mis colegas editoras, Connie y Helle, entre la concurrencia pudimos ver algunas conocidísimas escritoras… —dice Carla. —Vaya que sí, y tuvimos el privilegio de conocerlas personalmente. —Todavía me duele la mandíbula de reírme. No sabía que las catalanas eran tan divertidas y marchosas—suelta Eva. —Me parece que va ser muy difícil olvidar este fin de semana y a la gente con la que lo hemos disfrutado. Por cierto, debemos dar un especial abrazo a las amigas que acudieron desde lejos para vernos: algunas desde Valencia e incluso desde Zaragoza… ¿Qué os parece si lo inmortalizamos mostrando algunas fotos?

lunes, 4 de octubre de 2010

Las chicas se lo pasaron de miedo

Las risas flotan en el aire al recordar determinadas escenas del pasado viernes. Ante mí tengo a Patricia y a Mel saboreando los cócteles mientras comparten conmigo sus impresiones. —Por lo que veo Carla no ha podido venir… —digo dirigiéndome a Mel. —Ya sabes, las obligaciones…—me contesta con una sonrisa cómplice. —Ya… ¿Y Sara? —Hoy trabajaba hasta tarde—me aclara Patricia. —Bueno, Eva y María tampoco podían acudir hoy, pero me han prometido que me lo contarán otro día. —Yo personalmente me lo pasé bomba. Además percibí alguna que otra mirada interrogante —cuenta Patricia divertida, mientras cruza sus larga piernas y se lleva el Beso de Luna a los labios. Un beso llama a otro beso. —Fue una idea estupenda mezclarnos entre la gente. Por cierto, estarás contenta. Tanto Bibliocafé como el SOM COM SOM estaban abarrotados —comenta Mel. —Más que contenta. Estoy tremendamente agradecida por las muestras de cariño y por las atenciones de los asistentes. No podía ni imaginarme la cantidad de gente que iba a acudir a la presentación. —Vaya, y además desde distintos puntos de España, de Elche, Gandía, Denia, Madrid, Granada… —añade Patricia haciéndome un guiño. —A ver, suelta lo que te ronda por esa cabecita… —Había chicas muy guapas esa noche rodeándote… —Sí, soy muy afortunada, ya lo sabes…—le contesto utilizando el mismo tono provocador que ella. —Algunas vinieron desde muy lejos expresamente para verte…—dice Mel apuntándose al juego. —Perdona, pero realmente vinieron a veros a vosotras. Sois el reclamo perfecto. —Pues ninguna de ellas se atrevió a decirme nada —señala Patricia— ¿A ti te dijeron algo? —pregunta dirigiéndose a Mel. —No. Recibí algunas miradas curiosas, pero nadie me habló. Y Carla me contó que a ella tampoco le dijeron nada. —Es totalmente natural, imponéis bastante, chicas…—les digo riéndome—. En el SOM COM SOM pillé algunas miradas embelesadas, especialmente hacia una de vosotras y no miro a nadie…—añado divertida. —Bueno, el caso es que fue un éxito total —sentencia Mel. —Desde luego. Estoy encantada y agradecida. ¿Qué os parece si dejamos a nuestr@s amig@s un recuerdo fotográfico de esa noche? No os preocupéis, ya sabéis que he seleccionado las fotos en las que no estáis, para conservar el anonimato… —Pues yo creo que una de ellas se te ha colado…—dice Patricia con una amplia sonrisa. —Pero nadie lo sabe…—contesto enarcando una ceja, mientras me lleno la boca del líquido exótico que alberga mi copa. Ahí os dejamos las imágenes. Gracias a tod@s. Deseamos que las disfrutéis…