sábado, 24 de diciembre de 2011

Un año bisiesto por estrenar

—¿Qué le pides a la vida, Mel?
Me envuelve en una mirada acariciadora antes de responder.
—Energía para crear el futuro que deseamos.
—Y el apoyo incondicional de alguien próximo —interviene Carla agarrándola de la mano.
Cuando sus pieles se rozan una suerte de chispa electrizante parece caldear el aire.
—Yo pediría adquirir la madurez suficiente para aceptar los contratiempos —tercia María.
—Y la capacidad para aprender de nuestros errores —añade Eva apurando su cava de un solo trago.
Una nube de silencio se pasea por la mesa impunemente.
—¿Patricia? —intervengo apartando la niebla.
Ella observa con detenimiento el contenido de su copa mientras balancea una pierna larguísima que permanece cruzada sobre la otra. Al final, levanta la vista. Nunca se está lo suficientemente preparado para recibir esa mirada. Creedme.
—Valentía para enfrentar nuestros miedos.
Asiento con la cabeza, incapaz de comentario alguno. Le lanzo a Sara un gesto interrogante.
—Pediría… firmeza para defender nuestros sueños —contesta con esa voz aterciopelada que a nadie deja indiferente.
—Yo quisiera calma para ver la vida con perspectiva y saborearla mejor —responde Fran adelantándose a mi pregunta.
Iván, que lo estaba contemplando embelesado, gira hacia mí su rostro y me sonríe con los ojos.
—Que desaparezca cualquier tipo de violencia. Ese sería mi deseo.
Su pareja lo toma suavemente por la muñeca y deposita un beso en el dorso de su mano.
Álex está radiante esta noche. Sobre su regazo, Alejandra me observa con una serenidad impropia de su edad.
—¿Cuál es tu deseo, Álex?
—Conservar el brillo en la mirada —declara reflejándose en el iris azul del hombre que bebe los vientos por ella.
—Parece que me toca a mí —dice Marcello sin soltar el amarre que lo ata a su aura— Yo desearía que todo el mundo fuese capaz de ponerse en la piel del otro. La comprensión es la base imprescindible para la convivencia.
—Alejandra, cariño, ¿quieres decir algo?
La niña se suelta del abrazo de su abuela y corre hasta mí. Alzándose sobre la punta de sus pequeños pies, alarga el cuello y me planta un beso en la mejilla. Yo me deshago, qué os voy a contar. Después se gira hacia el grupo y habla casi con timidez.
—Quiero que estemos siempre juntos.
Las sonrisas afloran sin pedir permiso.
—Vuestros deseos son los míos —declaro alzando mi copa.
El tintineo acaba de embrujar la noche.
Sed felices y disfrutad de lo que viene…

jueves, 15 de diciembre de 2011

Autorretrato con Carla al fondo

La veo avanzar hacia el sillón que enfrenta al mío al otro lado de la mesa. Se quita el abrigo tres cuartos y lo dobla pulcramente para depositarlo en el respaldo. Entonces me permito admirar su cuerpo ceñido en un traje de chaqueta negro, sexy, femenino. Creí que iba a sentarse, pero en ese instante sortea el obstáculo que nos separa y se aproxima a mí para besarme, regalándome el contacto con su eterno azahar. En un gesto genuino, dispara su melena hacia atrás y no puedo dejar de pensar que le he hecho representar un papel ingrato en Autorretrato con mar al fondo.

—¿Qué tal Alejandra?

—Muy bien. Está con Mel.

—Por cierto, mientras te esperaba estuve pensando que fue precisamente en este reservado donde sufriste cierto percance una nochevieja.

—Sí, lo describiste muy bien en Tras la pared. Afortunadamente todo quedó en un susto…

—La verdad es que también te ha tocado vivir momentos duros en la última aventura. Te pido disculpas por ello.

—No debes disculparte, ya sabes —me dice, insinuando un amago de sonrisa.

—Lo que tú digas —respondo devolviéndole una sonrisa mucho menos sutil.

—No he sido yo la más perjudicada.

—Soy consciente de ello.

—Pues entonces dejémoslo ahí —concluye con un brillo divertido en esos ojos negros capaces de amedrentar a cualquiera.

—Bueno, cuéntanos lo que más te ha gustado de tu incursión en Autorretrato con mar al fondo.

—La felicidad de mi madre. Hubo momentos verdaderamente entrañables en Bracciano. Y algunas reconciliaciones explosivas…

—Eso me han dicho —la provoco—. Además comisteis muy bien, por lo que me han contado…

—Sí —se ríe—. Sobre todo en el restaurante Al Fresco. Fue tremendo. He vuelto con algún que otro kilo de más.

—Pues no se te nota nada —le contesto con una mirada apreciativa.

—Gracias. Tú qué me vas a decir…

Nada. No le puedo decir nada. Eso es tarea de Mel. Y doy fe de que la realiza con dedicación.

Autorretrato con mar al fondo despejará todas vuestras dudas. Prometido.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Encuentro sorpresa en el Beso de Luna

Mi invitada de esta tarde me observa con una sonrisa radiante mientras bebe de su zumo como si fuera el último manjar del universo. Me recreo en sus ojos redondos, expresivos, limpios.
—¿Está rico, cariño?
—¡Siiiii!
Me la como. Sus mejillas se encienden y la mirada se ilumina. Es todo energía. Mel la observa embobada. Y la entiendo.
—Alejandra, ¿cómo te lo has pasado en Autorretrato con mar al fondo?
—Muy bien. He visto a mi…
—¡No lo cuentes!
La pequeña se ríe a carcajadas ante mi interrupción. El pelito se le viene a los ojos y yo se lo aparto despacio, acariciando apenas su frente.
—¿Qué es lo que más te ha gustado? —le pregunto mirándola a los ojos, mientras reprimo mis ganas de apretarla contra mi pecho.
—El viaje con María.
Mel y yo nos miramos con complicidad.
—Gracias por traerla, Mel.
—La verdad es que me lo ha pedido ella. Quería verte.
—Es fantástica.
—Sí que lo es.
—Nos has traído también las imágenes del último encuentro en Valencia…
—Quería compartirlo y, de paso, dar las gracias a la gran cantidad de personas que se acercaron a conocer de cerca nuestra última aventura. Fue un placer.
—Desde luego, resultó increíble y digno de agradecimiento que acudiera tanta gente, con su cariño a cuestas, mientras no paraba de llover.
—Por eso he querido dejaros estas imágenes. A mí me verás por ahí, pero ya sabes que hay que guardar el anonimato…
—Prometido.
Alejandra nos contempla con atención y agarra de nuevo su zumo con las dos manitas, que ni siquiera alcanzan a abarcar la copa. La adoro. Y sé que muchxs de vosotrxs también.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Mel se apunta a la fiesta en Valencia


Esta noche el Beso de Luna nos acoge en su interior. La brisa ha cambiado y la piel se estremece a su contacto. Entre cojines mullidos y estatuas griegas, Mel me mira por encima de la superficie rojo picota que corona el contenido de su copa. Ella siempre está cuando la necesitas.

—Te agradezco que te hayas apuntado a la presentación del día 18.

—Después de lo que ha pasado, pensé que necesitarías un poco de apoyo —me contesta, clavándome la intensidad dorada de sus ojos.

—La verdad es que están los ánimos algo alterados, pero pensaba que querríais comprobar por vosotrxs mismxs las repercusiones en vuestro feudo de la última epopeya…

—No te preocupes, todo volverá a su cauce. Patricia y Eva me han prometido que, pase lo que pase, estarán el viernes en Bibliocafé a las 20 horas. Aunque, conociéndolas, seguro que llegarán tarde.

—¿Y Carla?

—Se queda con Alejandra. Ya sabes que Álex y Marcello no podrán acudir, por razones obvias…

—Está claro. ¿Y el resto?

—Por confirmar. Los chicos vuelven de viaje y no creen que puedan llegar a tiempo.

—¿María?

—Nunca se sabe…

—¿Y Sara?

—Se lo está pensando.

—No puedo dejar de preguntarte por Nicoletta —la provoco con una mirada malévola.

—Vive un poco lejos, aunque quizás la quieras invitar… —contesta, socarrona.

Me conoce lo suficiente como para disfrutar de mis maldades.

—Me lo pensaré —añado sonriendo abiertamente.

—Entonces, nos vemos el viernes 18 a las 20 horas en Librería Bibliocafé. Comentaremos la última jugada mientras nos tomamos un vino “de honor”, en plan desenfadado.

—Y, a parte del vino, alguna sorpresita habrá, como siempre.

—Ya imagino. ¿A partir de las 23:30 iremos acudiendo al SOM COM SOM, no?

—Por supuesto. Vicky nos tiene preparada la superfiesta. Se espera una afluencia de gente espectacular. Y más sabiendo que vosotras iréis por allí…

—No faltaremos. Yo personalmente tengo muchas ganas de saber qué opina la gente de Autorretrato con mar al fondo.

—Pues creo que allí nos vamos a enterar…



Las chicas y yo os esperamos el viernes 18 para compartir vuestras impresiones sobre esta última aventura en la que nos hemos embarcado. Para lxs que todavía no os habéis aproximado a nuestro pequeño mundo, ese día podréis adquirir cualquiera de las tres novelas, por supuesto dedicadas, e incluso la mítica camiseta “No voy a disculparme”



La cita:

Viernes 18 de noviembre a las 20 horas en Librería Bibliocafé (C/Amadeo de Saboya, 17 de Valencia) y a partir de las 23:30 horas en el pub SOM COM SOM (C/Cádiz, 75).

domingo, 30 de octubre de 2011

Patricia con Madrid al fondo

Quiso acompañarme a Madrid. Tenía el morboso deseo de conocer de primera mano los comentarios tras su paso por Autorretrato con mar al fondo. Y doy fe de que ha regresado totalmente eufórica.
—¿Qué te ha parecido el encuentro madrileño? —le pregunto sonriendo.
—Inolvidable ¡Gracias, Madrid!
—Tienes razón. Debemos dar millones de gracias a las innumerables personas que se acercaron a Berkana, algunas desde muy lejos, para conocernos y envolvernos con su cariño. Nos sentimos maravillosamente arropadas. Además de contar con una presentadora de lujo, la periodista Eva Orue.
—Y fue un placer poder hacerlo en ese emblemático lugar que se despide mañana para abrir el día 1 en el local de al lado.
—Efectivamente, fue un magnífico regalo que Mili, Mar, Nieves… hicieran coincidir la presentación de Autorretrato con su fiesta de despedida. ¡Y qué mojitos…!
Ahí va nuestro particular agradecimiento, elaborado por una interesante persona que muchxs conocéis: Mª José. Un video que pretende congelar el recuerdo en nuestra retina.
Va por vosotras, mujeres emprendedoras de Librería Berkana, con el convencimiento de que convertiréis el local de Hortaleza 62 en el nuevo lugar de referencia para los amantes de nuestra literatura.

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—Por cierto, Patricia, ya no nos podemos escapar. Autorretrato con mar al fondo está en la calle y hay mucha gente que sabe lo que acontece entre sus páginas —le digo con cierta sonrisa cómplice.
—Desde luego. Ya no hay marcha atrás —contesta cruzando esas interminables piernas que todxs conocéis.
La expresión entre divertida y picante de sus ojos es algo que no deberíais perderos.
—Después de todo, la aventura no ha resultado tan desagradable…
—Bueno, tú siempre aderezas los sinsabores con un buen aliño.
Su expresión en este momento es abiertamente provocadora. Cambio el tercio, resultaría demasiado fácil caer en su embrujo.
—¿Te han sorprendido los comentarios?
—Bastante.
—No ha sido una aventura fácil. Creo que está ocurriendo justo lo que imaginaba. Hay personas que se han apasionado totalmente con la historia y otras que se han sentido descolocadas.
—Lo que está claro es que Autorretrato con mar al fondo no puede dejarte indiferente.
—Justo lo mismo que sucede contigo…—le digo con una sonrisa malvada.
Vosotrxs sabéis a qué me refiero…¿o no?

Para todxs lxs que disfrutasteis con nosotras el sábado 22 de octubre en Madrid, y para lxs que no pudisteis venir, aquí os dejamos una pequeña muestra del calor que nos rodeó ese día. Gracias.
Os espero el día 18 de noviembre en Valencia…

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lunes, 3 de octubre de 2011

Autorretrato con Eva al fondo


Te veo más tranquila.

—No te relajes. Puede ser la calma que precede a la tormenta—me suelta Eva con cierto brillo irónico en la mirada.

Le encanta el negro. Pantalones vaqueros ajustados de cintura baja, zapatillas Converse y una camiseta que se está haciendo popular por momentos. Hoy se ha despeinado particularmente bien. De hecho, cada cinco minutos aparece una camarera nueva a preguntar si estamos bien servidas. Por supuesto, ella las ignora a todas. Sólo tiene ojos para María. O por lo menos así venía siendo hasta Autorretrato con mar al fondo

—Veo que vas bien protegida —le digo con mi mejor sonrisa, señalando con la vista las letras blancas sobre su pecho (NO VOY A DISCULPARME), que han provocando las miradas más punzantes desde que ha entrado en el local.

—Qué remedio. Por la forma en que me estás tratando últimamente parece que voy a tener que recurrir a ella a menudo.

—¿Te la ha regalado Mel?

—Ni de coña. Para ella su camiseta significa mucho. Ésta es mía.

—Haces bien. Creo que todxs deberíamos tener una en el armario, por si acaso…

—No sé cómo te las has ingeniado, pero funciona. Afortunadamente para mí. De lo contrario, no estaría aquí contigo en estos momentos, ya sabes…

—Lo sé yo y todxs los que ya han leído Autorretrato.

—A partir de hoy lo tenemos ya a la venta en Valencia, ¿no?

—Eso me han dicho. Se podrá encontrar, en principio, en Tirant Lo Blanch (Artes Gráficas), Librería Bibliocafé (Amadeo de Saboya) y La Pirámide de Nuevo Centro.

—Bueno, por fin va a conocer la gente la clase de putadas a las que me has sometido.

—¡Esa lengua! —le recrimino riéndome.

—No te preocupes, ya me conocen —contesta estirando las piernas en un gesto de total desfachatez.

—Según las chicas, no eres la que más se puede quejar…

—Me gustaría verlas en mi lugar —espeta refunfuñando.

—¡A muchísima gente le gustaría verse en tu lugar, créeme!



Aquellos que ya tenéis en vuestras manos Autorretrato con mar al fondo sabéis perfectamente de lo que estoy hablando, y lxs que todavía no lo habéis conseguido, lo averiguaréis muy pronto…

Además, si necesitáis la protección que brinda la camiseta No voy a disculparme, la podéis conseguir muy fácil:

Madrid: Librería Berkana: 915225599

Barcelona: Librería Cómplices 934127283

Valencia: pub SOM COM SOM (C/ Cádiz, 75, de jueves a domingo)

martes, 20 de septiembre de 2011

Autorretrato con Mel al fondo

Contemplo con una sonrisa el hombro redondeado y la insinuación de un pecho, apenas oculto, tras la túnica que cubre su cuerpo de forma desganada. La mujer de piedra, que mora perennemente en esa esquina, parece estar mirándome con un guiño de ruego seductor. Desde mi sillón en el reservado interior del Beso de Luna, a la espera de que aparezca Mel, no dejo de pensar dónde la he visto antes…

—Lo siento. Se me ha hecho tarde… —me dice aproximándose para besarme.

—No te preocupes. Estaba entretenida —le contesto en tono provocador, señalando la estatua con un leve movimiento de cabeza.

—¿No te aburres nunca, verdad? —pregunta con cierta complicidad.

—Las almas inquietas nunca lo hacemos.

—Bueno, estarás nerviosa. La novela recorrerá la calle dentro de dos días…

—No más que tú, supongo.

—Sí, yo también estoy expectante. Me apetece saber qué opinan nuestrxs amigxas de todo lo que nos has hecho pasar.

—Tú conoces muy bien la sensación. Has estado en mi lugar más veces.

—Cierto. Solo se sabe cuando se ha sufrido —me sonríe—. Es como abrir un mundo y dejar que la gente lo invada, lo colonice, lo haga suyo.

—Exacto. Y produce una mezcla de excitación y pavor… —afirmo, aferrándome a la copa de vino que acaba de servirnos nuestra camarera.

Ella me secunda, aspira el aroma que surge del borde del cristal y lo acerca lentamente a su boca.

—Creo que tenemos algún evento importante a la vista —dice haciendo desaparecer con la punta de la lengua una gota de vino de la comisura de sus labios.

—Vamos a encontrarnos por primera vez con nuestra gente en Madrid. Ya teníamos ganas…

—Desde luego. ¿Qué día?

—El sábado 22 de octubre en Librería Berkana.

—Imagino que concretarás la cita un poco más tarde…

—Por supuesto. Haremos una invitación en condiciones —le sonrío.

—Bien, pues creo que solo nos queda brindar por Autorretrato con mar al fondo y desear que lo disfruten.

Ambas entrechocamos las copas y el tintineo parece conjurar a nuestras hadas madrinas. Mel y yo sabemos muy bien que existen.



A partir de este jueves podréis encontrar Autorretrato con mar al fondo en Librería Berkana (C/ Hortaleza, 64 de Madrid) y Librería Cómplices (C/ Cervantes, 4) de Barcelona. En el resto de España podéis ir pidiéndolo en vuestra librería habitual y lo recibiréis en una semana o diez días como mucho. Aunque si lo queréis tener rápido podéis encargarlo ya en Berkana o Cómplices, que os lo mandarán en un suspiro…

En Valencia podréis encontrarlo en Librería Tirant Lo Blanch (Calle Artes Gráficas, 14), Librería Bibliocafé (C/ Amadeo de Saboya, 17) o la Pirámide de Nuevo Centro, entre otras.

Os espero…

viernes, 9 de septiembre de 2011

Sara en Autorretrato con mar al fondo


Ella hubiera preferido no venir, lo sé. Pero no puedo obviar su presencia en el torbellino general que está a punto de producirse. A Autorretrato con mar al fondo le queda poco más de una semana para ver la luz. El parto está a punto, y qué mejor que una matrona…

—Gracias, Sara —le digo, premiando con una sonrisa sincera su presencia en el Beso de Luna.

—No me has dejado muchas opciones —me contesta tímida pero contundente, como es ella.

Observo sus labios carnosos ligeramente apretados y cómo se aferra a su cóctel como a una tabla de salvación. Mantiene la mirada baja, pero al cabo de un instante levanta los ojos y puedo disfrutar de esas dos perlas negras encendidas que encierran secretos inconfesables.

Sara es un volcán envuelto para regalo en terciopelo.

—¿Cómo te sientes tras esta nueva aventura que vamos a compartir con los demás?

Se toma su tiempo, saborea un sorbo de su copa y vuelve a mirarme con los ojos levemente nublados, como si un velo misterioso hubiera cubierto su iris.

—Extraña, desubicada.

—¿Entiendes todo lo que ha pasado?

—En absoluto. Pero sabes que lo respeto, es tu decisión.

—Bueno, las decisiones no siempre las tomo yo, lo sabes. En ocasiones disfrutáis de una independencia que llega a asustarme.

—¿Tú crees? —me recrimina tímidamente, clavándome sus ojos oscuros incapaces del más mínimo rencor.

—Estoy segura. De todas formas, dejaremos que lxs lectorxs opinen, ¿no te parece?

—Sí, será lo mejor.

Sara es así, discreta pero intensa a su pesar, dulce y férrea a un tiempo. Lo que para muchxs significa dar un paso, a ella le supone quebrar mundos. Y a pesar de ello, no se detiene.

Poco más de una semana para el caos. Autorretrato ya huele a mar…

miércoles, 31 de agosto de 2011

A flor de piel

La brisa nos deja en el paladar un regusto a sal, a verano agonizante, a sueños por adquirir. Una pareja que conocéis muy bien ha venido a compartir esta noche con nosotrxs; Mel contempla a Carla en silencio, siguiendo el recorrido de una mano que se adelanta hacia la mesa para alcanzar el Beso de Luna y acercarlo a su boca. La mirada se pierde en el interior lechoso del cóctel, y Carla tarda unos segundos en despegar los labios del combinado. Ha hecho desaparecer una buena parte de un sorbo. Mantiene la copa entre los dedos, jugueteando nerviosa con la base, y sus ojos no se despegan del trazo sinuoso que ha dejado el líquido sobre la superficie de cristal. Algo oculto está electrizando el aire. Mel respeta su silencio.

—¿Cómo estás?—le pregunto, forzando a que estalle la tensión.

Parece que lo he conseguido. Carla levanta la vista el tiempo justo para agredirme con las emociones que saturan su cerebro. Se pone en pie bruscamente, derramando involuntariamente el resto de su Beso de Luna, y se aleja de la mesa a grandes zancadas.

—Lo siento —dice con un hilo de voz antes de desaparecer hacia el fondo de la terraza que se asoma al mar.

Mel me mira, aprieta los labios en un gesto de disculpa y va tras ella.

A cierta distancia contemplo la escena. Carla se estremece como si un viento frío repentino se apropiara de su cuerpo. Mel se aproxima y roza su espalda apenas con la punta de los dedos, pero ese contacto parece haber sido suficiente para desatar el nudo, ya que ella se aferra a su cuello y rompe a llorar. Mel la abraza, la arrulla, la calma con sus labios y sonrío al contemplar cómo la boca de Carla la busca…

No sabéis lo que os espera en Autorretrato con mar al fondo.

martes, 23 de agosto de 2011

Hoy el Beso de Luna rezuma carácter




Cualquiera en mi lugar se sentiría intimidado. Las dos mujeres que me observan —más bien diría que me traspasan— desde el otro lado de la mesa ostentan la misma mirada incandescente, ígnea, mezcla de sabiduría y pasión. Tienen mucho en común: son imbatibles, luchadoras… y poderosamente atractivas. Álex, la primera de ellas, ya la conocéis. Puro genio, lengua acerada y corazón de algodón. Para saber más de la otra tendréis que esperar un tiempo. Pertenece a la misma generación que Álex, una generación que tuvo que salir a flote por sus propios medios y abrirse camino a mordiscos, a contracorriente, hasta conseguir sus metas.

—Estoy encantada de que estéis aquí. Tengo la impresión de que una energía común fluye entre vosotras —les digo para abrir boca.

Álex mira a su acompañante, quizás buscando confirmación en sus ojos ávidos y luego me contesta.

—¿Tanto se nota? Diría que hemos descubierto multitud de cosas que nos unen. En cuanto nos olimos mutuamente nos reconocimos. Con su escaso español y mis pequeños flirteos con el italiano hemos conseguido una sintonía verdaderamente peculiar.

Il mio spagnolo è terribile. Ma lei conosce la mia risposta.

Sonrío admirada ante los matices elegantes pero firmes de su voz. Ahora sé realmente lo que ha querido decir Álex. Sin embargo ella continúa.

—Nunca lo hemos hablado, pero creo que las dos estamos de acuerdo en que la primera vez que se cruzaron nuestras miradas sentimos admiración y respeto mutuos.

—Con esas premisas os vaticino una relación larga e intensa. Imagino que Marcello…

—Mejor le preguntas a él — me contesta, haciendo surgir un destello indescifrable en sus ojos oscuros.

No puedo decir más. Autorretrato con mar al fondo pugna por salir…

lunes, 15 de agosto de 2011

Mel y la invitada sorpresa

Me encantaría que contemplarais los destellos dorados que arranca la luz de los velones al iris ambarino de Mel mientras me regala una de sus sonrisas más irónicas. Es la consecuencia de un comentario que acabo de hacer.
—Veo que has traído a una amiga.
—Sí, estoy encantada. Ya te encargarás tú de dar las explicaciones oportunas a Carla —me dice con una mirada cargada de maldad.
—No te preocupes, ya se lo contaré mañana —contesto riéndome.
—Eso espero, porque en cuanto se entere… Ya sabes de quién ha heredado el genio.
Y cierta razón tiene. La he puesto en una situación bastante comprometida. Su acompañante se la come con los ojos mientras saborea despacio su Beso de Luna. No puedo reprochárselo. Mel está esta noche especialmente atractiva. Los reflejos rubios de su pelo son casi platino debido a los efectos del sol, lo que todavía resalta más su bronceado profundo que deja en primer plano unos dientes blanquísimos.
—Bueno, tú siempre has sabido templarla a la perfección.
—Pero tú te empeñas en despertar a la bestia…
—No me negarás que, de alguna forma, en ello reside parte de su atractivo.
—Pues a mí me gustaría que de vez en cuando me dejaras vivir un poco más… relajada.
—Te aburrirías.
Sólo puedo deciros que nuestra agregada sorpresa ronda los veinte, lleva cuatro pearcing en su oreja izquierda y por lo que he podido vislumbrar —puesto que ella se encarga de exhibirlo en cuanta ocasión se presenta—, otro en la lengua. Por su actitud y su mirada adivino que estamos ante la mujer con la desfachatez más grande que he visto en mi vida. Aunque si nos centramos en su físico parece un angelito, con una delgadez frágil y ojos de un azul tan vivo que nos recuerdan a alguien… Pero no os dejéis engañar. Esta jovencita con corte de pelo irregular y pose provocadora va a intentar llevarse el gato al agua en Autorretrato con mar al fondo. O mejor dicho, la gata… Para saber si lo conseguirá o no, deberéis esperar tan solo unos días. Está al caer…

miércoles, 3 de agosto de 2011

El mar al fondo

—¿Por qué el mar? Siempre el mar…
Sus ojos son tan azules que podría lanzarme y nadar en ellos. María sonríe tenuemente, sacude sus rizos y esparce por doquier su fragancia a coco y canela.
—Vivimos en un mundo hecho básicamente de agua, y el agua tiene un significado muy profundo, hace referencia a los sentimientos, la sensualidad, lo subconsciente, lo oculto… Adoro el mar y lo tengo siempre ante mí. Vivo con él…
—Supongo que te reconoces como la gran protagonista de Autorretrato con mar al fondo. ¿Cómo te sientes sabiendo que todas las miradas van a dirigirse hacia ti?
—En realidad se me ve muy poco… —se ríe.
—No despistes al personal —le recrimino en broma—. En esta nueva aventura eres el centro de atención, es más, yo diría que nos regalas la vertiente más sensual, incluso más sexual de María…
—No sé de qué te sorprendes, siempre he sido así…
—Lo sé, pero la gente está acostumbrada a ver tu parte conciliadora, pausada, dulce.
—No es incompatible, ¿no crees? —me contesta acercándose la pajita de su Beso de Luna a los labios para capturarla con un gesto más que provocador.
Tengo que deciros que esta María que ahora se nos revela echa humo...
—Así me gusta, calentando el ambiente —le lanzo con una sonrisa perversa—. Pero, cambiando de tema, es curioso que la idea de resucitar cierto objeto en esta tercera entrega sea totalmente tuya.
—¡La camiseta de Mel! Buena idea, ¿verdad? Mucha gente la echaba ya de menos…
—Creo, querida María, que la has convertido en un mito.
—La prenda se lo merece. Cuando decimos que es mágica es por algo…
—Y el cuadro…
—No pienso hablar de él.
En estos momentos su iris alcanza un azul profundo, luminoso, como si absorbiera la misma esencia de ese mar que la posee.
No os relajéis. Autorretrato con mar al fondo os va a sorprender…