domingo 12 de febrero de 2012

Mel agarra la daga por la empuñadura

Sois muchas las que me habéis preguntado por La daga fenicia, la nueva aventura de la saga. Hoy estoy compartiendo una magnífica botella de vino en el rincón más entrañable del Beso de Luna con alguien que sí os puede contar muchas cosas.
—Vas a abrir la caja de Pandora, me han dicho.
—Todo lo que tú me dejes —sonríe Mel elocuente.
—Voy a pedirte algo difícil. Me gustaría que te pusieras en el papel de una lectora cualquiera, aunque privilegiada, ya que conoces el contenido de La daga fenicia, e intentaras comparar la última entrega, Autorretrato con mar al fondo, con la que está por venir.
Mel permanece pensativa durante unos segundos y después arranca sin titubeos.
Autorretrato con mar al fondo y La daga fenicia, desde mi punto de vista, son dos experiencias totalmente distintas. Autorretrato es una historia oscura, inquietante, y doy fe de que ha desconcertado a bastantes personas, aunque al final todxs coinciden en que se han sentido arrastradxs por la historia. Creo que consigues involucrarnos con el caos y preguntarnos cómo narices vas a sacarnos de él. En cambio, La daga fenicia es algo que todo el mundo espera y nadie se imagina. La daga es misterio, es sexo, es aventura. Desde luego yo diría que es una novela que nos va a hacer disfrutar, pero también reflexionar sobre algunas cosas.
—¿Y como participante en la experiencia?
—Como siempre, me complicas la vida haciendo que me enfrente a situaciones que no deseo comentar e incluso me haces dudar de cosas que parecen inamovibles. Y al mismo tiempo me enredas en una trama que me apasiona y me intriga.
Como podéis comprobar, Mel siempre es testigo de excepción. Os recomiendo bucear en las profundidades de ese mar de fondo mientras esperáis lo que tiene que llegar. Una daga que, quizás, os atraviese el corazón.
Si os apetece conocer más cosas, tendréis la oportunidad de preguntarme lo que queráis el viernes 24 de febrero en la presentación de Autorretrato con mar al fondo. Las chicas y yo os esperamos en la Biblioteca Municipal de Vinaroz a las siete de la tarde.

sábado 28 de enero de 2012

La recién llegada

Madre mía. Es la frase que acude a mi cabeza en cuanto veo aparecer por el sendero a la invitada de esta noche. Los visitantes del Beso de Luna se ven obligados a apartarse a un lado abriendo una especie de camino fluorescente a los pies de la recién llegada. Los candeleros vibran a su paso, alzando las llamas hacia el cielo en un impulso irreal, lo que consigue multiplicar el resplandor rojo de su melena ondulada, que arde en tonos encendidos desde el caoba al fuego. Camina erguida y viene directa hacia mí. Metro noventa, quizás, calculo mientras me quedo anclada en unos ojos grises que se pierden en el tiempo.
—Gracias por venir. Sé que eres una mujer muy ocupada —digo sin atreverme a dar paso alguno.
Ella se aproxima a mí y me regala la caricia de sus labios cálidos en la mejilla, dejando el rastro de un aroma salvaje y evocador en mi memoria.
—No podía faltar —contesta con voz grave y sensual.
Observo cómo se desprende del largo abrigo y acomoda su cuerpo escandaloso entre los cojines del reservado, disfrutando de una actitud indolente. No tiene ninguna prisa. Pasea su mirada luminosa por cada rincón de la estancia y me contempla sonriendo.
—Este lugar me trae recuerdos de un sitio que conozco.
—Lo sé —respondo con una sonrisa cómplice.
Su presencia es cercana e inquietante al tiempo. Desprende el peligroso atractivo de una fiera. He hecho traer para ella una botella del mejor vino tinto del lugar. Contemplo cómo se recrea analizando el cristal y los matices del líquido a la luz de las velas. Acerca la copa a su boca y en cuanto el líquido oscuro la alcanza, sus papilas se ven arrastradas inexorablemente hacia el placer. No hace gesto alguno, pero lo sé por la expresión de sus ojos. El iris adquiere un matiz violeta.
—Excelente.
—Me alegro. Tan solo te he hecho venir para disfrutar de esto contigo y, por supuesto, para que la gente te conozca.
—No deberían conocerme demasiado…
—No te preocupes. Guardaré celosamente tu secreto.
La daga fenicia es como un organismo vivo que quiere seguir creciendo…

jueves 12 de enero de 2012

Carla, Mel y el mar al fondo...

Avanzo con cierta premura por el interior de la villa, pues sé que llego un poco tarde a mi cita de esta noche. Sin embargo, en cuanto tengo al alcance de la vista el interior de nuestro reservado en el Beso de Luna, detengo mis pasos y me deleito con la escena que se está representando, ignorante de mi intromisión visual. Dos manos entrelazadas reposan sobre uno de los mullidos cojines. Los dedos juguetean inconscientemente, acariciando la piel del dorso de la mano ajena.

Confieso que me cohíbe un tanto contemplarlas desde mi posición, pero no me resisto a mirar, agazapada entre la gente. No puedo permitirme interrumpir la belleza de la pasión.


Con la otra mano, Mel retira hacia atrás el pelo de la cara de la mujer morena. Lo hace con un gesto íntimo, sensual. Ella le ofrece sus labios y se los bebe sin tregua. Carla la tiene atrapada, y no solo por sus brazos en torno al cuello. Me estremezco al sentir cómo la atrae hacia su cuerpo. La mano de Mel, antes prisionera, navega libremente buscando aguas templadas bajo su blusa.


No me atrevo a respirar.


Carla detiene el avance, sofocada, y se aparta lo suficiente para alzar la mirada y descubrirme. Carraspeo. No tengo otra salida.


—Veo que habéis limado asperezas —suelto en cuanto la voz me vuelve a la garganta.


—Algo así —contesta Mel con las mejillas todavía encendidas.


Carla se lleva la copa a los labios y la deja allí un buen rato, hasta que toda la sed, la una y la otra, se va apaciguando.


—¿Qué tal Alejandra? —digo para relajar el ambiente.


—Para comérsela, ya sabes. Hoy toca canguro —añade Mel sonriendo.


Alcanzo a adivinar el sentido encerrado en sus palabras.


—Me alegro de veros así, a pesar de los inconvenientes por los que habéis tenido que pasar desde el principio.


—A pesar de los inconvenientes que TÚ nos has hecho pasar —me espeta Carla con una mirada incendiaria.


—Esa clase de cosas consolida una relación —me defiendo.


—Siempre que sobrevivamos a ellas… —interviene Mel, provocadora.


—Hasta ahora lo habéis hecho y creo que os estáis volviendo adictas a las reconciliaciones.


—Bueno, debo reconocer que no nos podemos quejar —asiente, apoderándose de nuevo de la mano de Carla mientras la empapa en el almíbar de su deseo.


Me digo a mí misma que estas chicas han resultado ser extremadamente fuertes, conociendo los mares profundos que han surcado en Autorretrato…

sábado 24 de diciembre de 2011

Un año bisiesto por estrenar

—¿Qué le pides a la vida, Mel?
Me envuelve en una mirada acariciadora antes de responder.
—Energía para crear el futuro que deseamos.
—Y el apoyo incondicional de alguien próximo —interviene Carla agarrándola de la mano.
Cuando sus pieles se rozan una suerte de chispa electrizante parece caldear el aire.
—Yo pediría adquirir la madurez suficiente para aceptar los contratiempos —tercia María.
—Y la capacidad para aprender de nuestros errores —añade Eva apurando su cava de un solo trago.
Una nube de silencio se pasea por la mesa impunemente.
—¿Patricia? —intervengo apartando la niebla.
Ella observa con detenimiento el contenido de su copa mientras balancea una pierna larguísima que permanece cruzada sobre la otra. Al final, levanta la vista. Nunca se está lo suficientemente preparado para recibir esa mirada. Creedme.
—Valentía para enfrentar nuestros miedos.
Asiento con la cabeza, incapaz de comentario alguno. Le lanzo a Sara un gesto interrogante.
—Pediría… firmeza para defender nuestros sueños —contesta con esa voz aterciopelada que a nadie deja indiferente.
—Yo quisiera calma para ver la vida con perspectiva y saborearla mejor —responde Fran adelantándose a mi pregunta.
Iván, que lo estaba contemplando embelesado, gira hacia mí su rostro y me sonríe con los ojos.
—Que desaparezca cualquier tipo de violencia. Ese sería mi deseo.
Su pareja lo toma suavemente por la muñeca y deposita un beso en el dorso de su mano.
Álex está radiante esta noche. Sobre su regazo, Alejandra me observa con una serenidad impropia de su edad.
—¿Cuál es tu deseo, Álex?
—Conservar el brillo en la mirada —declara reflejándose en el iris azul del hombre que bebe los vientos por ella.
—Parece que me toca a mí —dice Marcello sin soltar el amarre que lo ata a su aura— Yo desearía que todo el mundo fuese capaz de ponerse en la piel del otro. La comprensión es la base imprescindible para la convivencia.
—Alejandra, cariño, ¿quieres decir algo?
La niña se suelta del abrazo de su abuela y corre hasta mí. Alzándose sobre la punta de sus pequeños pies, alarga el cuello y me planta un beso en la mejilla. Yo me deshago, qué os voy a contar. Después se gira hacia el grupo y habla casi con timidez.
—Quiero que estemos siempre juntos.
Las sonrisas afloran sin pedir permiso.
—Vuestros deseos son los míos —declaro alzando mi copa.
El tintineo acaba de embrujar la noche.
Sed felices y disfrutad de lo que viene…

jueves 15 de diciembre de 2011

Autorretrato con Carla al fondo

La veo avanzar hacia el sillón que enfrenta al mío al otro lado de la mesa. Se quita el abrigo tres cuartos y lo dobla pulcramente para depositarlo en el respaldo. Entonces me permito admirar su cuerpo ceñido en un traje de chaqueta negro, sexy, femenino. Creí que iba a sentarse, pero en ese instante sortea el obstáculo que nos separa y se aproxima a mí para besarme, regalándome el contacto con su eterno azahar. En un gesto genuino, dispara su melena hacia atrás y no puedo dejar de pensar que le he hecho representar un papel ingrato en Autorretrato con mar al fondo.

—¿Qué tal Alejandra?

—Muy bien. Está con Mel.

—Por cierto, mientras te esperaba estuve pensando que fue precisamente en este reservado donde sufriste cierto percance una nochevieja.

—Sí, lo describiste muy bien en Tras la pared. Afortunadamente todo quedó en un susto…

—La verdad es que también te ha tocado vivir momentos duros en la última aventura. Te pido disculpas por ello.

—No debes disculparte, ya sabes —me dice, insinuando un amago de sonrisa.

—Lo que tú digas —respondo devolviéndole una sonrisa mucho menos sutil.

—No he sido yo la más perjudicada.

—Soy consciente de ello.

—Pues entonces dejémoslo ahí —concluye con un brillo divertido en esos ojos negros capaces de amedrentar a cualquiera.

—Bueno, cuéntanos lo que más te ha gustado de tu incursión en Autorretrato con mar al fondo.

—La felicidad de mi madre. Hubo momentos verdaderamente entrañables en Bracciano. Y algunas reconciliaciones explosivas…

—Eso me han dicho —la provoco—. Además comisteis muy bien, por lo que me han contado…

—Sí —se ríe—. Sobre todo en el restaurante Al Fresco. Fue tremendo. He vuelto con algún que otro kilo de más.

—Pues no se te nota nada —le contesto con una mirada apreciativa.

—Gracias. Tú qué me vas a decir…

Nada. No le puedo decir nada. Eso es tarea de Mel. Y doy fe de que la realiza con dedicación.

Autorretrato con mar al fondo despejará todas vuestras dudas. Prometido.

domingo 27 de noviembre de 2011

Encuentro sorpresa en el Beso de Luna

Mi invitada de esta tarde me observa con una sonrisa radiante mientras bebe de su zumo como si fuera el último manjar del universo. Me recreo en sus ojos redondos, expresivos, limpios.
—¿Está rico, cariño?
—¡Siiiii!
Me la como. Sus mejillas se encienden y la mirada se ilumina. Es todo energía. Mel la observa embobada. Y la entiendo.
—Alejandra, ¿cómo te lo has pasado en Autorretrato con mar al fondo?
—Muy bien. He visto a mi…
—¡No lo cuentes!
La pequeña se ríe a carcajadas ante mi interrupción. El pelito se le viene a los ojos y yo se lo aparto despacio, acariciando apenas su frente.
—¿Qué es lo que más te ha gustado? —le pregunto mirándola a los ojos, mientras reprimo mis ganas de apretarla contra mi pecho.
—El viaje con María.
Mel y yo nos miramos con complicidad.
—Gracias por traerla, Mel.
—La verdad es que me lo ha pedido ella. Quería verte.
—Es fantástica.
—Sí que lo es.
—Nos has traído también las imágenes del último encuentro en Valencia…
—Quería compartirlo y, de paso, dar las gracias a la gran cantidad de personas que se acercaron a conocer de cerca nuestra última aventura. Fue un placer.
—Desde luego, resultó increíble y digno de agradecimiento que acudiera tanta gente, con su cariño a cuestas, mientras no paraba de llover.
—Por eso he querido dejaros estas imágenes. A mí me verás por ahí, pero ya sabes que hay que guardar el anonimato…
—Prometido.
Alejandra nos contempla con atención y agarra de nuevo su zumo con las dos manitas, que ni siquiera alcanzan a abarcar la copa. La adoro. Y sé que muchxs de vosotrxs también.
video


miércoles 9 de noviembre de 2011

Mel se apunta a la fiesta en Valencia


Esta noche el Beso de Luna nos acoge en su interior. La brisa ha cambiado y la piel se estremece a su contacto. Entre cojines mullidos y estatuas griegas, Mel me mira por encima de la superficie rojo picota que corona el contenido de su copa. Ella siempre está cuando la necesitas.

—Te agradezco que te hayas apuntado a la presentación del día 18.

—Después de lo que ha pasado, pensé que necesitarías un poco de apoyo —me contesta, clavándome la intensidad dorada de sus ojos.

—La verdad es que están los ánimos algo alterados, pero pensaba que querríais comprobar por vosotrxs mismxs las repercusiones en vuestro feudo de la última epopeya…

—No te preocupes, todo volverá a su cauce. Patricia y Eva me han prometido que, pase lo que pase, estarán el viernes en Bibliocafé a las 20 horas. Aunque, conociéndolas, seguro que llegarán tarde.

—¿Y Carla?

—Se queda con Alejandra. Ya sabes que Álex y Marcello no podrán acudir, por razones obvias…

—Está claro. ¿Y el resto?

—Por confirmar. Los chicos vuelven de viaje y no creen que puedan llegar a tiempo.

—¿María?

—Nunca se sabe…

—¿Y Sara?

—Se lo está pensando.

—No puedo dejar de preguntarte por Nicoletta —la provoco con una mirada malévola.

—Vive un poco lejos, aunque quizás la quieras invitar… —contesta, socarrona.

Me conoce lo suficiente como para disfrutar de mis maldades.

—Me lo pensaré —añado sonriendo abiertamente.

—Entonces, nos vemos el viernes 18 a las 20 horas en Librería Bibliocafé. Comentaremos la última jugada mientras nos tomamos un vino “de honor”, en plan desenfadado.

—Y, a parte del vino, alguna sorpresita habrá, como siempre.

—Ya imagino. ¿A partir de las 23:30 iremos acudiendo al SOM COM SOM, no?

—Por supuesto. Vicky nos tiene preparada la superfiesta. Se espera una afluencia de gente espectacular. Y más sabiendo que vosotras iréis por allí…

—No faltaremos. Yo personalmente tengo muchas ganas de saber qué opina la gente de Autorretrato con mar al fondo.

—Pues creo que allí nos vamos a enterar…



Las chicas y yo os esperamos el viernes 18 para compartir vuestras impresiones sobre esta última aventura en la que nos hemos embarcado. Para lxs que todavía no os habéis aproximado a nuestro pequeño mundo, ese día podréis adquirir cualquiera de las tres novelas, por supuesto dedicadas, e incluso la mítica camiseta “No voy a disculparme”



La cita:

Viernes 18 de noviembre a las 20 horas en Librería Bibliocafé (C/Amadeo de Saboya, 17 de Valencia) y a partir de las 23:30 horas en el pub SOM COM SOM (C/Cádiz, 75).