sábado, 6 de septiembre de 2014

Sufrí


Sufrí. Lo confieso. Sufrí muchísimo cuando comencé a escribir Mis noches en el Ideal Room. Hoy estoy sola en el Beso de Luna. Necesitaba el aislamiento para pensar profundamente sobre ello, tomar distancia. Y también para poder contároslo. Miro hacia el mar, que con el ocaso va mutando hacia un azul grisáceo, casi plateado. Salir de la esfera de comodidad que supone estar rodeada de personajes que viven conmigo desde hace tiempo, que tienen unos perfiles definidos, que respiran por sí mismos, no ha sido fácil. Ellos reclamaban mi atención, me gritaban en los momentos más inoportunos, querían hacerme partícipe de sus deseos, de sus miedos, de sus dudas. Y yo les comprendo. Les comprendo tanto que me duele infinitamente abandonarlos en ese limbo en el que se recluyen cuando no les cojo de la mano.
No sabéis los monstruos que he tenido que vencer para poder crear a Victoria y al resto de integrantes de mi nueva novela. Patricia no me dejaba pensar. Se había instalado en un rinconcito de mi mente y me recriminaba que la hubiera dejado sola, herida, inmersa en la duda tras la última experiencia. Iduna se me aparecía por las noches imponiéndome su magnífica presencia, sonriendo con sorna ante mi cara de fastidio, utilizando sus poderosas artes para hacerme volver a Eterna. Por suerte, Mel se sentaba a mi lado cada vez que agarraba mi taza de café y me miraba compasiva. Me hablaba al oído aconsejándome que me liberara de ellas, me prometía que siempre estarían esperando.
Así que le hice caso.
Frase a frase, letra a letra, Victoria fue apoderándose de mi vida, al igual que otros personajes de los que aún no puedo hablaros. Tan solo espero que encuentren un sitio en vuestra alma el mismo día que vean la luz, el mismo día que Mis noches en el Ideal Room caiga en vuestras manos. Todavía no sé cómo ni cuándo se producirá su alumbramiento, pero a buen seguro, nacerá.


Ya no puedo distinguir las olas aunque sí oír el arrullo que me adormece sobre los cojines. Me llevo la copa a los labios. He decidido relajarme. Sé que mis chicas no me abandonarán. Desearía que vosotrxs tampoco.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Y es que los lazos emocionales son tan difíciles de cortar... No me extraña que tus personajes reclamaran tu atención, porque a ellos les pasa lo mismo: no pueden vivir sin tí. Jejejejeje.

Con ilusión esperamos el nuevo alumbramiento. Un abrazo. Asun

Mila Martínez dijo...

Gracias, guapa. No sabes lo que significa para mi que estés ahí brindándome tu cariño. Un besazo.

Bere dijo...

será maravilloso deleitarnos de nuevo con los personajes que te aclaman.

Mila Martínez dijo...

Y para mí será maravilloso seguir teniéndoos ahí... Besos

Alejandra Carrasco dijo...

Más Mila POR FAVOR! Hace un mes que no sabemos nada!!!