miércoles, 1 de septiembre de 2010

El ingrediente secreto de Carla

Ha comenzado septiembre, pero en el Beso de Luna nadie parece dispuesto a despedirse del verano. El local está a rebosar de gente absorbiendo los últimos coletazos de calor entre las pérgolas. La veo acercarse con aire discreto pero decidido. Siento el suave roce de sus labios en mi mejilla, pero lo que me subyuga, sin duda alguna, es su aroma. Ya no me acordaba. Carla y el azahar… —Compruebo que algunas cosas no cambian nunca —le digo con una sutil sonrisa al separarme de ella. — ¿Lo dices por el perfume?—me pregunta con un centelleo de malicia en sus enormes y arrebatadores ojos castaños. —No tenía idea de que te hubieras reencontrado con aquella misteriosa mujer de la tienda de París… —Ya me hubiera gustado… pero no, no lo he hecho. He descubierto otro perfume que se parece mucho, aunque no tenga los mismos poderes… —Bueno, si no tiene los mismos, los tiene similares…—le contesto enarcando una ceja. Carla se sienta frente a mí y cambia de tercio con maestría. — ¿Te has pedido un Beso de Luna? —Sí. ¿Quieres uno? —le pregunto mientras busco con la mirada a la camarera. Ella capta al instante la mirada de una a lo lejos, lo que no me extraña lo más mínimo, y le hace una señal. En dos segundos se planta ante Carla con una actitud irrefutable. Está claro que le serviría lo que hiciera falta…aunque tuviera que ir a buscarlo a Saturno. Sin embargo ella finge ignorar las reacciones que provoca a su alrededor, comportándose con la austeridad más absoluta. La camarera se aleja rauda para conseguir su copa. —Por cierto, ¿qué tal con Alejandra? —Totalmente enamorada —contesta sin poder evitar que una sonrisa enorme le atraviese la cara. —Lo entiendo —contesto adhiriéndome a su discreción—. Por cierto, Mel estuvo aquí el otro día y nos reveló el primer ingrediente secreto del Beso de Luna. Creo que tú podrías decirnos algo más… En ese mismo instante la camarera solícita deja el cóctel en la mesa junto a Carla y desaparece, no sin antes obsequiarle con una mirada perlada de ofertas evidentes. Ella se lleva la copa a los labios, los humedece apenas y cierra los ojos echando la melena hacia atrás. Todo un espectáculo que electriza el ambiente. —Tan solo una palabra —dice cruzando las piernas de forma magistral, mientras entorna los ojos enigmáticamente. —De acuerdo. —Vodka. —Nos vamos acercando un poco más a nuestro cóctel seductor…—contesto brindando con ella, consciente de las envidias que despierto en este preciso instante. Compartir un Beso de Luna con Carla, en esta cálida noche de un verano que no quiere terminar nunca…