jueves, 10 de junio de 2010

Álex otra vez

Esta vez no me dejo sorprender y espero en nuestro rincón desde hace varios minutos. Me relajo envuelta en la música y las fragancias del local. Acaban de encender los velones y llega hasta mí el aroma de la cera mezclado con el olor a mar que me acerca la brisa. Todavía faltan diez minutos para mi encuentro con Álex. Y efectivamente, llega con antelación a la cita, regalándome una mirada extrañada desde sus ojos oscuros e intimidadores. — ¿Llego tarde? —me pregunta mirando su reloj. —En absoluto —le contesto con una sonrisa—. En esta ocasión he sido yo la que se ha anticipado. Como te conozco, no he querido que esperaras sola. Toma, prueba esto. Dejo resbalar por su copa un poco de vino. Álex, desconfiada, agarra la botella, saca de su bolso unas gafas de diseño que, por cierto, le dan un aspecto mucho más interesante, y se dispone a analizar de cerca la etiqueta. Convencida, por fin, vuelve a dejar el vino sobre la mesa mientras me lanza una sonrisa de aprobación, llevándose inmediatamente la copa a los labios. Esta vez he elegido Pago de los Balagueses-Syrah, de las bodegas Vegalfaro de Utiel. Un surtido de sabores a monte bajo, hinojo, frutas maduras, cereza, moras…se deslizan en la boca para disfrutarlos despacio. —Bueno, ¿de qué quieres que hablemos esta vez? —pregunta relamiéndose. —Podías contarnos cómo te ha sorprendido la vida en Tras la pared. —Realmente han ocurrido cosas que no me esperaba en absoluto…—contesta con un brillo especial en los ojos. —Y sobretodo cierto suceso que te negabas a creer. —Todavía no acabo de creérmelo, ¿sabes? Es tan extraordinario y emocionante… —Y la fuente de una nueva disputa con Mel… —La verdad es que, echando la vista atrás, he sido injusta con ella. Ahora sé por lo que debió pasar. — ¿Y tú cómo estás? ¿Te vas por fin con Marcello? — ¡Ahora ni pensarlo! No puedo dejar sola a Carla con todo esto… —Bueno, no creo que debamos aumentar el nerviosismo de l@s amig@s que están pendientes de nuestra entrevista, así que será mejor que dejemos de hablar de estas cosas—le digo riéndome. —No te preocupes por eso, les queda poquísimo para dejar de sufrir. Tras la pared está a punto de salir a la calle, ¿no? —En pocos días, aunque no creo que eso signifique que van a dejar de sufrir…—contesto sacando mi sonrisa más maliciosa. —Es cierto, alguna que otra va a morderse las uñas…—se ríe conmigo.

5 comentarios:

CARLOS dijo...

Estaba empezando a pensar que habíais cambiado de bar. Un montón de tardes por aquí con mi cervecita y sin ver a nadie. En fin que me alegro de volver a veros.

Mila Martínez dijo...

Y yo de compartir esa copa contigo...

Anónimo dijo...

Por fin ya se acerca el momento...Estamos "tod@s" espectantes.Ya tenemos ganas de volver a compartir buenos momentos conestas chicas.
Besos.
Tu Fisio.

Mila Martínez dijo...

Nervios, nervios...

Aprendiz dijo...

Voy a aprovechar los ratos muertos a medio día, después de comer en el trabajo para volver a leer No voy a disculparme y pillar con más fuerzas si cabe esta nueva entrega... Tras la pared.

Un abrazo Mila!!!