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lunes, 22 de junio de 2015

Bendito solsticio



El solsticio de verano nos ha traído la mansedumbre de las horas muertas, los ojos entornados, suspendidos en un punto brillante sobre las olas. Los cócteles enfrían el ardor y vuelven el diálogo fluido. El Beso de Luna huele a mar, a jazmines, a pieles lubricadas tras la exposición solar. Pero este verano también nos perfuma de otras cosas; la brisa arrastra aroma a libertad, a esperanza, a orgullo.
Mel y Carla comparten una mirada cómplice que es la antesala de un beso.
Eva entrelaza firmemente sus dedos con los de María y ésta reposa los rizos en su hombro. 
Ante la balaustrada que aísla el local de la playa, Álex y Marcello, cogidos por la cintura, observan ensoñadores el reflejo de la luna en el agua negra. 
Iván y Fran se sientan muy juntos, muslo con muslo y elevan sus copas con una secreta promesa que solo ellos conocen.
Patricia mira su reloj una vez más y al levantar el rostro se encuentra de golpe con los ojos grises de Iduna. La sonrisa le nace sin pedir permiso. Dijo que vendría y lo ha cumplido. La pelirroja le tiende la mano, Patricia acepta el contacto con un estremecimiento. La otra tira de ella y se la lleva por el sendero empedrado hacia un destino incierto.
En un rincón apartado, encerradas en su burbuja candente, Victoria y Daniela se besan ajenas al mar, a la música, a los aromas y al febril tumulto de las pieles en ebullición.
Desde un punto privilegiado lo observo todo y el corazón se me dilata un poco más. Mi cerebro se llena de jazmín, de salitre, de besos susurrados, de deseo incontenido. De verano.
—Bendito solsticio —digo en voz alta antes de beber de mi copa.
Nadie escucha y me encanta.

miércoles, 29 de abril de 2015

Creemos un momento histórico

Esta noche me emociona. Hacía mucho tiempo que no las veía juntas. Las echaba de menos. 
Como si la naturaleza fuese consciente de este hecho, un embriagador perfume de azahar flota en cada rincón del Beso de Luna. Es un presagio excitante.
—¿Notas la fragancia, Mel?
—¡Imposible no hacerlo! Y eso que Carla no está cerca… Tengo todo el vello erizado.

—¡Como si la distancia fuese un problema! Esa hechicera sabe cómo llegar a ti aunque esté al otro lado del planeta —suelta Eva con sorna.
—¡Oye, que estás hablando de mi mujer! —protesta Mel lanzándole un posavasos.
—¡Sabes que es verdad! —se defiende Eva riéndose.
Victoria las observa sorprendida sin saber a ciencia cierta de qué están hablando.
—¡Haya paz! —interviene Patricia, sonriendo.
—¡Mira quién pide paz, la mayor lianta del grupo! —ataca Eva de nuevo.
—Pues tú bien que te apuntas a todo... —contraataca con sutileza Patricia.
Esta noche muestra un brillo excepcional en esos ojos color esmeralda que llevan a todo el mundo de calle. Me encantan las pullas que se lanzan todas cuando están juntas. Victoria no sabe cómo reaccionar. Todavía no las conoce. Le explico que es un juego que las divierte precisamente porque se adoran. Las dificultades, en lugar de haber establecido distancia entre ellas, han conseguido unir todavía más a la familia. Porque en eso se han convertido, en una familia.
La camarera nos trae uno de los mejores vinos de nuestra tierra, un tinto oloroso, profundo, que vierte miles de esencias al aire en cuanto roza la copa. Me adelanto levantando mi bebida. Hoy nos hemos reunido por algo. El momento está próximo.
—Por las buenas decisiones.
—Por un resultado esperanzador —añade Mel.
—Por el regreso de los ideales —interviene Victoria.
—Por la marcha de los sinvergüenzas. Que se vayan de una puñetera vez —afirma Eva exaltada.
—Por el cambio necesario —apunta Patricia.
—En definitiva, por un futuro que nos merecemos —digo zanjando el brindis.
Por fin me llevo el magnífico líquido a los labios y todas las esperanzas se entremezclan en el paladar como en el caldero de un alquimista. Leo en los ojos de mis amigas la confianza en una vida mejor que está a punto de llegar.
Todo depende de cada decisión, de cada voto.
Es tiempo de pensar. Es tiempo de actuar.

Creemos un momento histórico.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Encuentro con el pasado



Supe en aquel instante que sus ojos no creían lo que estaban contemplando. Pero sí, por fin estaba allí, en Chupanga, cumpliendo una promesa que debía haber ejecutado mucho tiempo atrás. Ella corrió hacia mí y me aprisionó en un abrazo que lo dijo todo. Desde ese momento dejé de oler la mezcla inconfundible de sudor, hoguera, comida y excrementos que componía el aroma propio del campamento de refugiados; dejé de contemplar el paisaje polícromo de las ropas, de las tiendas de campaña cubiertas con aquellos toldos azules que intentaban sin éxito protegerlas de la persistente lluvia; dejé de oír el ritmo de la marrabenta que fluía entre las miles de personas hacinadas; dejé de sentir la asfixia del calor y la humedad. En aquellos segundos tan solo fui consciente del cuerpo huesudo —y sin embargo exquisitamente sensual— de Sara.
Se separó de mí para observarme despacio, como si todavía dudara de mi presencia junto a ella.
—¡Estás aquí! —exclamó con su inimitable voz, la voz que fue protagonista indiscutible de Tras la pared; el sonido melódico y estremecedor que consiguió arrastrar a Patricia hacia aquellos parajes.

Había pasado tanto tiempo…
—Ya lo ves, te prometí que un día vendría a verte. Sigues formando parte de nuestra historia, de nuestra gran familia, Sara.
Los ojos profundos, oscuros, brillaban como mil lunas. Percibí el ligero temblor de sus labios y le cogí de la mano para que me lo enseñara todo, para que me mostrara la vida que había elegido lejos de Patricia, lejos de nuestro mundo complejo. Apartó la emoción que la embargaba para hacerme recorrer aquel territorio sembrado de tiendas de campaña y que conociera a sus gentes. Recuerdo que me presentó a cientos de niños cuyos nombres me iba a ser imposible recordar. Ella tiraba de mí por aquel suelo polvoriento consiguiendo que olvidara el cansancio que agarrotaba mis músculos, a fuerza de resistir treinta horas de vuelos y cuatro de caminos imposibles a lomos de un jeep destartalado. Pensé que Mozambique y Sara bien valían mil penurias.
Visitamos el edificio principal donde saludé al doctor Fuentes, el cual no pudo ocultar su sorpresa al verme. Sara me condujo finalmente hasta la pequeña casa de adobe que fue testigo de su despertar al amor. Me agasajó aquel día con la comida típica a base de harina de mandioca condimentada con salsa picante de la región. Mientras preparaba una infusión, le pregunté cómo estaba.

—Extrañamente feliz —dijo suspirando—, aunque todavía la echo mucho de menos.
No supe qué contestarle.
—¿Ella está bien? —se atrevió a decir.
—Sí —respondí, sin querer echar más leña al fuego.
Sara no insistió, pero sobre nuestro silencio sobrevoló sin duda el eco de una pasión que abrasaba el alma.

Mientras sorbía despacio el té, me dio por pensar en Irene, una amiga muy apegada a esas tierras y, sobre todo recordé a mi amiga Lisi, que adoraría celebrar su cumpleaños en aquella cabaña junto a nosotras, saboreándolo todo.

domingo, 23 de enero de 2011

¡Barcelona!

Bajo nuestra pérgola caldeada artificialmente, las chicas y yo disfrutamos de un vino excepcional mientras hablamos de la popularidad que están alcanzando en distintos medios. Hoy las noto especialmente excitadas por el encuentro que va a tener lugar el viernes 28 con nuestras amigas catalanas. —Bueno, llevamos una semana movidita ¿eh? —les digo contemplando la inquietud que reflejan sus actitudes corporales. Parecen panteras a punto de saltar; lo veo en el brillo de sus ojos, en la tensión de sus músculos. —Es que nos llevas a un ritmo…—replica Mel riéndose. —No os quejaréis de falta de promoción—le replico sonriendo—. En poco tiempo habéis salido en la revista Peres i Pomes, del Grup Jove del Col·lectu Lambda, con la entrevista que nos hizo Paula; habéis sido protagonistas de la entrevista de María Pia para UXXS Magazine, revista LGBT de Canarias; y os ha visto multitud de gente a través de la plataforma LesFriends, gracias al encuentro que tuvimos online el día 18 con Carmen G. Hernández y las chicas que se conectaron a la red. —Todavía no nos lo has enseñado. Nos gustaría verlo todo…—me dice Carla. — ¡Para eso he traído el ordenador! —contesto agarrando el maletín y haciendo sitio en la mesa para colocarlo—. Ahora mismo lo vais a ver, y después prepararemos nuestro fin de semana en Barcelona. — ¡Tengo unas ganas enormes! —señala Patricia, efusiva. —Pues, créeme, no sabéis las ganas que tienen nuestras amigas catalanas de conoceros… —Ya queda muy poquito —añade María. — ¿A qué hora es el evento? —pregunta Eva mientras da buena cuenta de su copa. —A las 19:30 en la Librería Bertrand, en el número 37 de la Rambla Catalunya. — ¿Y entraremos todas a la vez? —dice Mel, divertida. —Como queráis… Lo importante es que nos lo pasemos bien y que la gente participe, así que relajaos y ¡a disfrutar de Barcelona! —Además les llevas una sorpresa… —revela Patricia provocadora. —Así es. Cuéntalo tú, Sara. —Vas a entregar nuestra tercera historia a las editoras ¿es eso? —Efectivamente. —Vale, ¿pero vamos a ver lo que nos tienes que enseñar? —replica Eva un poco ansiosa. —Bien, acercaos. Voy a poner los enlaces para que vuestros seguidores y seguidoras los puedan ver con nosotras. Venid y disfrutad…
Aquí estamos en la página 26 http://www.uxxsmagazine.com/magazinesPDF/Uxxsmag_36.pdf Y aquí se nos ve en vivo y en directo… http://www.livestream.com/alesway/video?clipId=flv_a2c351ee-0851-425f-985c-4c364a5f955a

martes, 11 de enero de 2011

Patricia en LesFriends

Hoy he decidido esperar a Patricia en nuestro rincón favorito del jardín. Como ya sabéis, el Beso de Luna ha sido acondicionado con estufas exteriores para afrontar el clima invernal y los nuevos tiempos sin humo. Una camarera nueva acaba de dejar dos copas junto a la deliciosa botella de vino tinto que le había pedido y, en el mismo instante en que iba a retirarse, observo con una sonrisa cómo permanece petrificada, con la bandeja en la mano, sin poder apartar los ojos de la mujer imponente que se va acercando a mi mesa. Altísima, elegante, con la melena suelta y unos ojos que te atrapan para siempre. Ya sabéis quién es. — ¿Te apetece este vino o prefieres otra cosa? —le pregunto, sin poder evitar que la sonrisa se agrande en mi cara, al darme cuenta de que la chica parece incapaz de dar un solo paso para alejarse de allí. —Me parece perfecto —contesta Patricia sin echar cuenta, aparentemente, del arrobo de la camarera. —Ya está todo, gracias—le digo con amabilidad a la chica nueva, con la esperanza de que supere la conmoción. Parece ser que he conseguido sacarla del trance y puedo ver, por fin, cómo se aleja hacia el interior de la villa. —Confieso que no deja de sorprenderme la reacción de la gente cada vez que entras en un sitio público. — ¡No será para tanto!—me recrimina mientras se quita el abrigo, sentándose junto a mí. —Te aseguro que visto desde fuera es divertidísimo, aunque no puedo reprochárselo… —replico cogiendo mi copa de vino para obligarla a brindar. — ¿Por algo especial? —pregunta levantando también la suya. Pues sí. Tengo que pedirte que me acompañes el martes que viene. — ¿Que te acompañe, dónde? —A la entrevista que nos van a hacer en LesFriends. —A ver, espera —saca su PDA y la observo consultar algo durante unos segundos—. El 18, ¿a qué hora? —A las 19:30. Cualquier mujer registrada en la plataforma de LesFriends podrá hacernos preguntas online desde su ordenador, y nosotras intentaremos contestar a todo. — ¿Y lo haremos también a través de un ordenador? —Nosotras estaremos un poquito más expuestas—me río—. Ellas nos verán a través de la webcam y contestaremos en vivo y en directo. —Mira, a mí no me metas en esos líos —me dice mostrándome su sonrisa espectacular—. Yo contestaré a las preguntas que me hagan, pero tú pones la cara. —Trato hecho —le contesto guiñándole un ojo—, aunque estoy segura que todas preferirían verte a ti... —Yo no lo tendría tan claro…—añade provocadora. —Bueno, lo importante es que la gente intervenga y se lo pase bien. ¿Qué te parece si les contamos dónde tienen que entrar e inscribirse? —Perfecto. —Pues ahí va el enlace: http://lesfriends.ning.com/events/entrevista-en-lesfriends-a-la Por cierto, entre todas las participantes se sorteará un volumen de Tras la pared dedicado por la autora…

miércoles, 13 de octubre de 2010

Álex y Marcello me interrogan sobre el futuro

Cuando los veo entrar en la sala elegida, dentro de la villa que constituye el corazón del Beso de Luna, no puedo dejar de pensar que forman una pareja espectacular. Elegantes, atractivos, irradian una fuerza y un magnetismo evidente. Álex y Marcello se acercan y me besan con afabilidad. La camarera, al acecho, aguarda discretamente a un lado para cumplir los deseos de los recién llegados. — ¿Os apetece un Beso de Luna? Creo que todavía no lo habéis probado…—les pregunto con una sonrisa. —Por mí bien. Carla me ha hablado tanto de ese cóctel que va siendo hora de que lo pruebe —sentencia Álex. —A mí también me gustaría saborearlo — apunta Marcello, blandiendo una sonrisa blanquísima. La chica se aleja y yo observo a nuestros invitados con mirada apreciativa. —Me da la sensación de que estáis disfrutando de un momento magnífico. — ¿Por qué lo dices? —ataca Álex con cierto regocijo en sus inquietantes ojos oscuros. —Bueno, ya sabes a qué me refiero. Algo que ha sucedido recientemente, que considerabas impensable por la forma en que estaba discurriendo todo y que, sin embargo, ha ocurrido y ha supuesto una sorpresa y, a la vez, un regalo precioso… Algunos de nuestros seguidores saben perfectamente de qué o de quién estoy hablando. —Espero que mucha gente lo sepa ya, después de haber leído Tras la pared…—dice con una sonrisa cómplice—. La verdad es que ha supuesto un cambio enorme y maravilloso en nuestras vidas. Y además ha retrasado algo que teníamos pendiente… —Pero ese algo lo vais a realizar en la próxima aventura, supongo… —Conociéndote, yo no estaría tan seguro…—interviene Marcello con un toque de picardía en su atrayente acento italiano. —Seguro que nos tienes reservado algo inquietante en ese Autorretrato con mar al fondo que vas a sacarte de la manga —me acusa Álex con buena dosis de maldad en su tono. —Me vais a decir que os lo he hecho pasar horriblemente mal en el pasado… — ¡Hombre, pues a mí casi me matas! —se ríe Marcello. —No llegó la sangre al río… — ¡Pues faltó poco! Te recuerdo que estuve a punto de comerme a Mel —suelta Álex. —Pero si eres todo corazón…—le replico guiñándole un ojo. —Eso es lo que os gustaría a algunas…—contesta con un brillo significativo en la mirada. — ¿Pero nos vas a hacer sufrir mucho en un futuro próximo? —pregunta Marcello vigilando cada movimiento de mi rostro para intentar descubrir algún indicio. —Como algunos dicen, no hay placer sin dolor…—le digo imperturbable, o por lo menos lo intento. Todo se verá. Autorretrato con mar al fondo sigue horneándose…y los Besos de Luna ya están sobre la mesa. Espero que sepan disfrutarlos…

lunes, 27 de septiembre de 2010

Ellas preparan la fiesta del viernes

Hoy sí. Esta tarde hemos tenido que refugiarnos en nuestro rincón interior del Beso de Luna. La brisa que nos regaló el mar, durante el recorrido hasta la villa entre las pérgolas desiertas del jardín, provocó que nuestra piel se erizara de frío. Ha descendido la temperatura de repente y el otoño asoma la cabeza reclamando el protagonismo. Nuestras chicas están nerviosas. Se percibe en el aire. Doce ojos brillantes de excitación me observan esperando que revele los planes para la noche del próximo viernes. La fiesta que se prepara para el 1 de octubre va a ser espectacular. — ¿Entonces nos mezclamos entre la gente, por fin? —pregunta Carla con semblante concentrado. — A mí parece un plan perfecto. Se de mucha gente que va a estar escrutando cada rincón esperando descubriros, buscando un rasgo familiar, anhelando que el codo que les roce pertenezca a alguna de vosotras —digo añadiendo un grado más de tensión en el ambiente. — ¿Quieres decir que acudirá tanta gente como para permitirnos jugar al escondite? —pregunta Eva socarrona. — Apostaría por ello. Tenéis más tirón del que os imagináis… — Incluso una de nosotras podría hacerte alguna pregunta, como si fuera una lectora más… —propone Patricia con una sonrisa traviesa. —Puedes llegar a grados de maldad insospechados… —le digo riéndome. —La culpa es tuya, ya sabes —replica clavándome la mirada. —Lo reconozco —digo poniendo mi mejor cara de chica buena. —Excelente idea, la verdad. ¿Y después? —pregunta Mel. —Quedáis en algún sitio a tomar algo y acudís al SOM COM SOM a partir de las 23.30 —Pero no podremos entrar todas juntas…—señala Sara con ojos curiosos. —No te preocupes, cariño, en la cena nos pondremos de acuerdo y acudiremos por parejas a distintas horas —plantea María. —Estupendo. Pero no os demoréis mucho porque Vicky os espera. Me ha dicho que nos va a preparar un Agua de Valencia espectacular… Además no os podéis imaginar la cantidad de chicas que estarán ansiosas esa noche mirando a su alrededor. —Desde luego, nos metes en unos jaleos… —replica Eva, respondona como siempre. —Sé perfectamente que te divierte este jueguecito tanto o más que a las demás, así que no te quejes tanto…—le contesto sonriendo. —Está excitada como una adolescente. Venía contándome en el coche las ganas que tiene de que llegue el viernes…—se ríe María propinándole un beso en la boca. Eva simula enfadarse con ella, intentando apartarla, aunque la risa que se adivina en sus ojos es clara muestra de lo contrario. Ya sabéis, chicas, ¡vais a estar en el SOM COM SOM con todas ellas! Os reto a descubrirlas… Para las que todavía no lo sepáis, SOM COM SOM está en la calle Cádiz, 75 de Valencia.
Vicky, prepárate. Allá vamos...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Todas se apuntan a un jueguecito

A pesar de que algunas personas, en estos días que preceden al otoño, se decantan por ocupar las salas interiores del Beso de Luna, son muchos y muchas los que esta noche se arremolinan, con la discreción que la curiosidad les permite, en las cercanías de la mesa que ocupo con nuestras amigas en el jardín. Difícil pasar desapercibidas, la verdad. Sara, Patricia, Eva, María, Mel y Carla se han reunido conmigo, y con vosotr@s, claro está, en su rincón preferido de esta villa paradisíaca al borde del Mediterráneo. La brisa comienza a erizar la piel de casi todas. Hace fresco a estas horas, y todavía más en estas noches que huelen a inmediata tormenta otoñal. Pero nos resistimos a abandonar nuestro refugio de verano en este maravilloso emplazamiento. La camarera se aproxima con la bandeja repleta de Besos de Luna y los va depositando, haciendo alarde de una energía joven y vigorosa y de una clara sonrisa de triunfo —por algo ha sido elegida para servir nuestra mesa—, ante cada una de nuestras chicas. — ¿Por qué vamos a brindar? —pregunta María dirigiendo hacia mí sus vivos ojos azules. — ¿Por el evento al que acudiremos en breve? —respondo levantando mi copa hacia el centro de la mesa. —Por el evento —contestan al unísono entrechocando sus cócteles con tal algarabía que algunas gotas saltan de las copas perfumando el aire. — ¿Cómo vamos a hacerlo? —dice Mel divertida. — ¿Cómo proponéis? —le devuelvo la pregunta con una sonrisa cómplice. —Podríamos rodearte como si fuéramos tus guardaespaldas, todas de negro y con gafas oscuras —contesta Carla riéndose. —Sería más interesante si nos entremezcláramos entre la gente —propone Patricia en tono provocador. —Claro, e intentar pasar desapercibidas, ¿no te j..? —suelta Eva con una sonrisa de medio lado—. Sobre todo tú, que eres de lo más discreto —continúa dirigiéndose a Patricia. —No es mala idea —añade Mel. Todas juntas llamamos claramente la atención, pero mezcladas entre los asistentes es otra cosa. Eso nos permitirá escuchar los comentarios y conocer una opinión más directa de nuestro público. —Podemos intentarlo. ¿Qué pensáis? —pregunto mirándolas a todas. —Por mí, encantada —dice Patricia con una sonrisa malévola— ¿Y a ti, cariño, qué te parece? —pregunta girándose hacia Sara. —Lo que decidáis me parecerá bien —contesta sin titubeos, aunque con cierto matiz más oscuro en las mejillas. — ¿Eva? —digo enarcando una ceja. — ¡Vale, como queráis! — ¡Va a ser divertidísimo! —añade María con una sonrisa enorme. —Pues entonces, decidido. Todas allí a partir de las 19:30 ¡y a fingir que no nos conocemos! —digo riéndome mientras vuelvo a levantar mi Beso de Luna y hago chocar mi copa con la de nuestras chicas, todavía con más estruendo, si cabe, que en el brindis anterior. Así que el viernes, 1 de octubre, a las 19:30, nuestras amigas jugarán a esconderse entre vosotr@s en la librería BiblioCafé, Amadeo de Saboya, 17 de Valencia. Y, después, a partir de las 23:30 continuaremos con nuestro camuflaje en la fiesta que Vicky nos ha montado en el SOM COM SOM, el pub de moda de Valencia en la calle Cádiz, 75. Allí habrá más ejemplares a la venta del libro que nos desvela cosas nuevas de nuestras chicas. ¿Os atrevéis a desenmascararlas entre la gente? ¡Aceptad el reto!

martes, 14 de septiembre de 2010

Eva nos anuncia algo

Sigo la mirada de la camarera y puedo leer en sus labios la frase que desliza al oído de una de sus compañeras: “Me dejaría comer entera”. En aquel momento ya tengo claro que Eva está recorriendo el sendero sembrado de candeleros que lleva hasta mi mesa. Un segundo después la veo aparecer y no puedo evitar que se me escape una sonrisa. Ella me mira con el ceño fruncido, algo mosqueada. Se sacude el flequillo hacia atrás y sus ojos oscuros echan chispas. Se ha desprendido del estilo sobrio que le otorgan sus trajes de chaqueta de abogada agresiva, para meterse dentro de una camiseta negra y unos vaqueros de cintura baja, en cuyos bolsillos esconde las manos como para protegerse de algo. — ¿Qué pasa? —Nada, siéntate —le digo riéndome mientras me acerco a besarla. — ¿Y esas risitas? —Es por algo que ha dicho la camarera nada más vertele suelto divertida—. Por cierto, ahí viene. —Tráeme uno de esos —le lanza señalando mi Beso de Luna. —Te lo sirvo en un minuto —le contesta la joven en un tono que hace pensar que, con la copa, viene ella incluida nadando desnuda dentro del cóctel. Eva, imperturbable, le aguanta la mirada sin pestañear. No puede perder su reinado de chica dura… Espero a que se aleje y observo la cara seria de Eva muerta de risa. —Desde luego, espero que María no te deje nunca, o no podrás salir a la calle… —Paso. —Vale, cambio de tercio. ¿Nos vas a hablar de tus amigas y su nueva situación? — ¿Qué quieres saber? —Por ejemplo, lo que opinas de lo de Mel y Carla… — ¿La verdad? —Por supuesto. —Una putada. Mel lo lleva bien porque en el fondo es una buenaza y la morena la vuelve completamente loca. Pero a Carla, ya le vale… —Bueno, creo que ambas han tomado una decisión de la que no se arrepentirán… —Eso espero. Sobre todo, por Mel. —Bueno, y Patricia… —Me parece tremendo lo que ha hecho. Además, casi no lo cuenta… —Sí, eso me pareció oír…—digo sonriendo traviesa. En ese preciso instante regresa la camarera y deja un flamante Beso de Luna ante Eva. —Tu copa —le dice mirándola con atrevimiento. Eva suspira y le suelta: —Cariño, tu mamá te está esperando en casa. La muchacha le sonríe con su mejor cara de Lolita pervertida y se aleja simulando estar ofendida. Me encanta la escena. Presenciar las reacciones que provoca Eva, especialmente en el género femenino más joven, es divertidísimo. Sobre todo porque consiguen sacar su parte más borde. —Bien —digo tragándome la risa—, creo que has venido a comunicarnos una primicia. —Pues sí, las chicas y yo vamos a acompañarte el viernes 1 de octubre a la presentación de esa aventura que has creado para nosotras: Tras la pared. —La verdad es que me resulta muy difícil ir a cualquier sitio sin vosotras… —Ni te atrevas. —No lo haré. El viernes, 1 de octubre, a las 19:30, estaremos todas con vosotr@s en la librería BiblioCafé, Amadeo de Saboya, 17 de Valencia, en un entorno cálido invadido de amig@s, vino, libros y más… Y, después, a partir de las 23:30 continuaremos la fiesta en el SOM COM SOM, el pub de moda de Valencia en la calle Cádiz, 75, hasta que el cuerpo aguante. Allí habrá más libros, para l@s rezagad@s... Os esperamos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Patricia lanza una pregunta al aire

Este es uno de los momentos más atractivos del año para disfrutar del Beso de Luna. La marabunta del verano se ha ido dispersando, buscando otras rutas, conquistando nuevos puertos, mientras quedan los habituales para disfrutar sin agobios, casi con indolencia, del ambiente relajado del local, para dejarse mecer por la brisa refrescante de los días que nos conducen al otoño. Hoy tenemos una cita con Patricia, que viene a desvelarnos otro ingrediente de los que componen nuestro elixir secreto. Aunque es el último que vamos a descubrir… Habrá que salvaguardar algo de misterio. Se acerca a la mesa con el cóctel en la mano. Ella no es de las que esperan a que le lleguen las cosas. Sale a buscarlas. —Veo que vienes ya armada —le digo dibujando la sonrisa más borde que se me ocurre. Sonríe con suficiencia, deja su copa sobre la mesa y se acerca a besarme. —Sabes que no me gusta esperar… —Lo sé yo y bastantes personas más, por lo que me han comentado —contesto divertida. —Bueno, me alegro de que empiecen a aproximarse… —Me temo que les queda bastante por conocer de ti. —Tiempo al tiempo. No hay prisa —me suelta con un latigazo de sus iris verdes, mientras se acerca el Beso de Luna a los labios. Da la impresión de que va a beber, pero no. Cierra los ojos, como si de un ritual se tratase, se relame, anticipando el placer, y por fin deja que su boca se llene con una cantidad generosa del líquido amable. Me mantengo a la espera de la reacción, hipnotizada por su gesto concentrado, sensual, y de nuevo la veo entornar los ojos, hiriendo el atardecer con un parpadeo estremecedor. No soy capaz de articular palabra. —Dulce y excitante. Zumo natural de mango y manzana —revela modulando la voz, acariciando las palabras. Y luego habla de la voz de Sara… —Bien. Hasta aquí podemos leer… —Hasta aquí —repite sonriendo sutilmente. —Pero creo, además, que tú venías esta tarde a plantear un reto a tus seguidores… —Efectivamente. Tengo curiosidad. Me gustaría saber cómo me ven, y por eso quiero formular una pregunta. —Adelante. — ¿A qué actriz creéis que le darían mi personaje si se llevara esta saga al cine o a la televisión? —lanza enarcando una ceja. Ahí queda la provocación, vosotr@s diréis…

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El ingrediente secreto de Carla

Ha comenzado septiembre, pero en el Beso de Luna nadie parece dispuesto a despedirse del verano. El local está a rebosar de gente absorbiendo los últimos coletazos de calor entre las pérgolas. La veo acercarse con aire discreto pero decidido. Siento el suave roce de sus labios en mi mejilla, pero lo que me subyuga, sin duda alguna, es su aroma. Ya no me acordaba. Carla y el azahar… —Compruebo que algunas cosas no cambian nunca —le digo con una sutil sonrisa al separarme de ella. — ¿Lo dices por el perfume?—me pregunta con un centelleo de malicia en sus enormes y arrebatadores ojos castaños. —No tenía idea de que te hubieras reencontrado con aquella misteriosa mujer de la tienda de París… —Ya me hubiera gustado… pero no, no lo he hecho. He descubierto otro perfume que se parece mucho, aunque no tenga los mismos poderes… —Bueno, si no tiene los mismos, los tiene similares…—le contesto enarcando una ceja. Carla se sienta frente a mí y cambia de tercio con maestría. — ¿Te has pedido un Beso de Luna? —Sí. ¿Quieres uno? —le pregunto mientras busco con la mirada a la camarera. Ella capta al instante la mirada de una a lo lejos, lo que no me extraña lo más mínimo, y le hace una señal. En dos segundos se planta ante Carla con una actitud irrefutable. Está claro que le serviría lo que hiciera falta…aunque tuviera que ir a buscarlo a Saturno. Sin embargo ella finge ignorar las reacciones que provoca a su alrededor, comportándose con la austeridad más absoluta. La camarera se aleja rauda para conseguir su copa. —Por cierto, ¿qué tal con Alejandra? —Totalmente enamorada —contesta sin poder evitar que una sonrisa enorme le atraviese la cara. —Lo entiendo —contesto adhiriéndome a su discreción—. Por cierto, Mel estuvo aquí el otro día y nos reveló el primer ingrediente secreto del Beso de Luna. Creo que tú podrías decirnos algo más… En ese mismo instante la camarera solícita deja el cóctel en la mesa junto a Carla y desaparece, no sin antes obsequiarle con una mirada perlada de ofertas evidentes. Ella se lleva la copa a los labios, los humedece apenas y cierra los ojos echando la melena hacia atrás. Todo un espectáculo que electriza el ambiente. —Tan solo una palabra —dice cruzando las piernas de forma magistral, mientras entorna los ojos enigmáticamente. —De acuerdo. —Vodka. —Nos vamos acercando un poco más a nuestro cóctel seductor…—contesto brindando con ella, consciente de las envidias que despierto en este preciso instante. Compartir un Beso de Luna con Carla, en esta cálida noche de un verano que no quiere terminar nunca…

sábado, 21 de agosto de 2010

Mel nos desvela un pequeño secreto

Esta tarde el Beso de Luna está inusualmente poco concurrido. Todavía es pronto para que la gente se acerque en oleadas a disfrutar de su noche estival junto al mar. No es casual. Me he citado a propósito temprano con Mel para poder hablar un poco más tranquilas. No os he contado que en las últimas ocasiones en que me he reunido aquí con nuestras amigas cada vez más personas se agolpan curiosas cerca de nuestra mesa. No se lo reprocho. Nuestras chicas se están haciendo populares y además es difícil que pasen desapercibidas… Mientras la espero, observo de cerca mi copa. Me encanta su color. Antes de rozar el líquido con los labios, aspiro su aroma con los ojos cerrados. Construye promesas de terciopelo en la boca. Ahora sí, despacio, dejo que el Beso de Luna resbale por mi lengua y excite mis papilas gustativas. Vuelvo a cerrar los ojos. Así es más intenso… — Hola. ¿Te he pillado disfrutando? —me pregunta Mel con una sonrisa divertida en la cara. —Totalmente —contesto riéndome con ganas. —No me extraña. Voy a pedir uno. Mel se levanta y se dirige con garbo hacia la barra más cercana. La observo mientras se aleja y no puedo dejar de pensar en el pedazo de figura que conserva pese a su edad... Aunque claro, depende de cómo se mire, todavía es joven… Y esa melena corta y despeinada con mechones rubios que recuerdan al trigo en verano… —Bueno, ahora ya puedo disfrutar contigo—me suelta seductora. Un centelleo juguetón baila en su iris ambarino, casi dorado con esta luz. La observo mientras se lleva el cóctel a los labios. No puede evitar cerrar también los ojos mientras paladea su elixir, porque en eso se ha convertido nuestro Beso de Luna: en un elixir misterioso de propiedades desconocidas… — ¿Sabes que hay mucha gente ansiosa por conocer los ingredientes secretos de lo que estás saboreando ahora? Aunque claro, les gustaría mucho más probarlo directamente de tu boca…—le digo con una mirada maliciosa devolviéndole la broma. —Ya…—se ríe— Espero que no te oiga Carla… —Carla tiene clarísimo las pasiones que despiertas. No va a poder evitarlo… —Bueno, ya está bien de meterte conmigo. Creo que he venido para desvelar una parte de nuestro pequeño secreto… —Efectivamente. Vamos a hacer una primera aproximación a nuestro anhelado cóctel. —Vale. Allá va. Hielo picado y licor de coco para empezar… —Pero solo para empezar… Con una mirada traviesa agarra su copa y se lleva a la boca, de nuevo, un buen sorbo refrescante e inspirador. — Por cierto, ¿en casa todo bien? —pregunto sorprendiéndola un poco. —Sí, todas bien —contesta enigmática—. Por ahora, la paz perdura tras la pared…

jueves, 12 de agosto de 2010

Sara tras la pared

Compartimos con ella hace tiempo una tarde apacible en el Beso de Luna. Era nuestro personaje sorpresa, una incógnita que hoy se ha hecho carne ante much@s de vosotr@s, y nunca mejor dicho…
Hoy nos reunimos de nuevo en nuestro paraíso particular. —Hola Sara —le digo exhibiendo cierta sonrisa que a ella le incomoda un poquito. Su piel acaramelada sube de tono a la altura de los altos pómulos. Le ocurre a menudo. Juguetea con su Beso de Luna entre los dedos, girando la copa lentamente mientras descansa su mirada limpia sobre la superficie del líquido. Enseguida levanta la vista hacia mí y puedo recrearme en la intensidad de esos ojos casi negros enmarcados por un bosque de pestañas larguísimas. Es fascinante el contraste con la nitidez del blanco del ojo, como nieve recién caída. Sara posee una belleza exótica. —Hola —contesta suavemente antes de aproximar su copa a unos labios carnosos y entreabiertos que una no puede dejar de mirar hipnotizada… —Me temo que lo que tanto temías ya ha ocurrido… Separa el cóctel de su boca despacio y me lanza una sonrisa tímida. —Ya me imagino. —Ahora todo el mundo quiere saber un poco más de ti, de lo que vas a hacer a partir de ahora. —Ni siquiera yo lo tengo muy claro. He tomado varias decisiones contundentes en mi vida, tú lo sabes. Es increíble lo difícil que resulta acostumbrarse a su voz aterciopelada, tan arrebatadoramente sexy como contrapunto a su retraimiento natural. Si la pudierais escuchar entenderíais perfectamente a Patricia… — ¿Te arrepientes de alguna de ellas? —pregunto sobreponiéndome al embrujo de su calidez. —En absoluto, pero sí tengo añoranza de cosas de mi pasado. Han ocurrido cambios tan radicales en mi vida… —Quieres decir que tu situación actual puede volver a modificarse en un futuro no muy lejano... —Yo no he dicho eso. Ahora estoy muy bien, pero sabes que siempre existen huecos en el camino de una persona, deseos que no son fáciles de llenar. —Cierto. Pero hasta ahora parece que tú los vas cubriendo bastante bien. Inevitablemente, vuelve a sonrojarse, pero yo continúo a la carga. — Podría decirse que tú has salido no de uno, sino de varios armarios a la vez. ¿Cómo te sientes ahora? —La verdad es que no quiero pararme a pensar, todavía me invade el pánico cuando me despierto por las mañanas y me pregunto dónde estoy. Tengo bastante con eso—contesta volviendo a retirar su mirada de mis ojos para sumergirla de nuevo en el fondo de la copa. —Tanto yo como muchos de tus seguidor@s desearíamos que no echaras a correr… — Intentaré no hacerlo, pero no puedo prometer nada…—contesta alzando la vista para enfrentarse de nuevo a la sonrisa divertida que se dibuja en mi cara. No os preocupéis. Intuyo que todavía tendremos a Sara un tiempo entre nosotr@s.

martes, 3 de agosto de 2010

Ana Satchi entrevista a nuestras chicas en el Beso de Luna

Esta tarde hace un calor abrumador. El jazmín se enreda en el subconsciente haciendo aflorar deseos ocultos. Y huele a mar… Los Besos de Luna pasan volando en las bandejas ante nuestros ojos. Y hoy son muchos los ojos ávidos en nuestra mesa habitual. Mel, Carla, Patricia y Sara esperan conmigo a que llegue Ana Satchi, la magnífica conductora de InOutRadio. Los nervios se palpan en el ambiente. Mel se pasa la mano compulsivamente por el pelo apartando sus mechones pajizos hacia atrás. Carla dirige sus ojos inquisitivos al contenido del cóctel que sostiene en la mano con expresión concentrada, como si fuera una pócima secreta. Patricia balancea una pierna larguísima que permanece cruzada sobre la otra, mientras su mirada esmeralda se pierde en el borde de los dedos, jugueteando con un rizo de Sara al tiempo que ésta mantiene los ojos fijos en su regazo, en el que sujeta su Beso de Luna como si de un tesoro se tratara. —Ya no debe tardar —les digo mientras me inclino hacia la mesa para agarrar mi copa—. Ana os va a encantar. Es una mujer muy interesante con una voz realmente cautivadora— añado mientras hago un guiño cómplice a Patricia, quien, como algunas sabéis, es especialmente sensible a determinadas voces… — ¿Sabes lo que nos va a preguntar? —inquiere Mel dando un sorbo a su bebida. —No tengo ni idea, pero imagino que algo que ayude a vuestros seguidores a conoceros mejor. De todas formas, algunas de vosotras ya tenéis experiencia en saliros por la tangente…—le contesto con una sonrisa malévola. —Espero que nos salves si nos hace alguna pregunta muy comprometida…—sugiere Patricia con un brillo provocador en los ojos mientras se lleva su copa a los labios. —Contestaréis solo a lo que queráis, sin compromiso. Del resto me encargo yo…y eso va sobre todo para ti, que se que te incomodan estas situaciones…—añado dirigiéndome a Sara que me mira con las mejillas encendidas. Interrumpe la escena la música de un móvil. Es el mío. — ¿Sí?... Vaya, te estábamos esperando, teníamos ganas de verte… No, no pasa nada, lo hacemos por teléfono. Espera —aparto el móvil y me dirijo a nuestras amigas —Bueno chicas, Ana ha tenido un contratiempo y le ha sido imposible venir. Nos propone hacerlo por teléfono. —Por mí, sin problema —dice Mel. Sara parece relajarse de repente. —Nos hubiera gustado conocerla en persona, pero qué le vamos a hacer… —añade Carla. —Pero dile que nos debe una visita…— apunta Patricia, seductora. —Bueno, pues adelante, entonces. Ana —vuelvo a ponerme el móvil en la oreja—, cuando quieras empezamos. Voy a poner el manos libres para que te escuchen.
Para descubrir lo que contaron nuestras amigas pinchad en el link siguiente:

martes, 13 de julio de 2010

Patricia Tras la pared

Después de besarme se sienta ante mí con una sonrisa resplandeciente, mostrando unos dientes blanquísimos en contraste con el bronceado intenso de su piel. El rubio de su melena parece haberse aclarado unos grados. — Hola de nuevo —le digo contestando a su sonrisa con la mía—. Intuyo que has pasado unas cuantas horas bajo el sol… —Sabes que he pasado unos cuantos días bajo el sol. Tú me mandaste allí —me replica provocadora. —Pues te ha sentado muy bien. Estás muy guapa. Y un poco más delgada. —Bueno, las circunstancias por las que he pasado han ayudado bastante…—contesta riéndose con ganas. Capto la mirada de una de las camareras y le guiño un ojo. A los pocos minutos aparece con dos Besos de Luna en la bandeja. — ¿Qué es? —pregunta Patricia acercándose la copa helada a la boca. —La especialidad de la casa —contesto dando un placentero sorbo a mi bebida. —Mmmm. Realmente bueno… —susurra pasándose la lengua por los labios. —Se de alguien que hubiera dado cualquier cosa por ver lo que acabo de presenciar —le digo entornando los ojos mientras la observo con una sonrisa maliciosa—. Sobre todo después de haber leído Tras la pared… — ¿Tú crees? —me lanza intentando fulminarme con sus devastadores ojos verdes. —Ni lo intentes… sabes que conmigo no tienes ese poder —le replico riéndome y ella me sigue en la broma—. Pero, en serio, no sabes la cantidad de comentarios que me han hecho sobre tus escenitas en esta historia… —Si es así, me alegro mucho de haberles hecho disfrutar, aunque la gran culpable siempre serás tú. —Gracias. Espero complicarte la vida mucho tiempo. Creo que les gusta. —Bueno, ¡intentaré estar a la altura! —Tú siempre lo estás…—le contesto mientras rozo suavemente mi copa con la suya. Es una promesa…

viernes, 25 de junio de 2010

Mel tras la pared

Es un viernes de finales de junio, lo que otorga al Beso de Luna un aroma especial. Huele a mar, a crema hidratante para después del sol, a cuerpos bronceados, a relax… La sensualidad se corta en el ambiente. Mel aparece por el camino irradiando luz propia. Vestida toda de blanco, color que le encanta como ya sabemos, se aproxima exhibiendo un bronceado envidiable. Está guapísima. La miel de sus ojos se derrama por el local al extender su mirada pensativa mientras se acerca a la mesa. —Hola. ¡Cuánta gente hoy! Se acerca y me da dos besos. Se nota el hambre de verano —contesto sonriendo. Esta noche he abandonado el vino y me he lanzado a saborear un Beso de Luna casi helado. El calor, en todas sus vertientes, comienza a apoderarse del ambiente. La simbiosis mágica y oculta de sus ingredientes alivia y provoca a un tiempo. —Creo que voy a pedir uno también. La verdad es que esta noche apetece… —me suelta con una mirada revoltosa. Con un ligero alzamiento de mi copa hago una súplica muda a la camarera que se encuentra a unos metros de nuestra mesa. Lo ha entendido a la perfección, porque tras breves instantes aparece con un nuevo Beso de Luna sobre la bandeja. Mel coge el cóctel y atrapa entre sus labios la pajita con rapidez. Mientras saborea el elixir cierra los ojos y disfruta. Se le nota el placer en cada poro. —Está rico… —Buenísimo… —Bueno, Mel, ¿puedo preguntarte qué tal tras la pared? —En realidad más que tras la pared esta vez me has puesto contra la pared… — ¿Decisiones difíciles? —Dificilísimas, pero lo que no sabía es que una vez tomadas lo peor estaba por venir… —Mea culpa. —Sin embargo no todo es malo, también descubro algo maravilloso… —Y hasta aquí podemos leer… —le corto guiñándole un ojo. —Es cierto. De todas formas, en muy pocos días descubrirán de lo que estamos hablando… —me dice jugueteando de nuevo con la pajita entre los labios.